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Sábado 09 de Mayo de 2009

La mitad de los chicos está fuera del jardín

La mitad de los chicos de entre 2 y 4 años está fuera de la educación inicial, lo cual implica perder años de escolarización que luego son muy difíciles de recuperar. El dato lo aporta un informe realizado por la ONG Periodismo Social, basado en una investigación del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, con el que la UCA y la Fundación Arcor.

La mitad de los chicos de entre 2 y 4 años está fuera de la educación inicial, lo cual implica perder años de escolarización que luego son muy difíciles de recuperar. El dato lo aporta un informe realizado por la ONG Periodismo Social, basado en una investigación del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, con el que la Universidad Católica Argentina (UCA) y la Fundación Arcor realizan una radiografía de la situación de los niños en el país.

Pero los números no se agotan allí. Según el estudio la inclusión temprana en procesos de formación es un fenómeno muy relacionado con el origen socioeconómico de los hogares: mientras que en los sectores más pobres los chicos están impedidos en un 70 por ciento de concurrir a un jardín, en los sectores más ricos ese número se reduce al 30 por ciento.

Tal como destaca Periodismo Social, hay un dato proporcionado por el estudio del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia que ayuda a entender con más claridad cuáles son las consecuencias de la desigualdad que se experimenta en el nivel inicial: es el indicador básico de lectoescritura, que es la capacidad de poder “escribir el propio nombre sin ayuda”, un objetivo de la currícula del nivel inicial que busca articular el mismo con el primario.

Y según se desprende de la investigación, el 20 por ciento de los niños con 5 años escolarizados en las grandes ciudades relevadas en el 2007-2008, podía escribir su nombre sin ayuda. Para completar, el informe de la UCA subraya un dato aún más grave: se observó que los niños presentan mayores dificultades para adquirir esta capacidad básica en los hogares más pobres que en los más ricos. En efecto, mientras que en los estratos más pobres 3 de cada 10 chicos no logra esta competencia en sala de 5 años, sólo un 5 por ciento no lo hace en el estrato medio alto de la sociedad.

La calidad

“Mi pregunta acá es: ¿qué oportunidades educativas les estamos ofreciendo a los niños y niñas que actualmente asisten al nivel inicial?”, asegura Verona Batiuk, consultora de la Asociación Civil Educación para Todos, con quienes trabaja en proyectos de intervención en el noreste argentino.

Según considera, “la desigualdad se manifiesta no sólo por el acceso sino por las oportunidades educativas que se les brindan a los niños dentro de las instituciones, lo que de modo genérico llamamos el problema de la calidad”. Dice que además de garantizar el acceso es importante que se trabaje en forma paralela en el nivel para brindar igualdad de oportunidades desde lo didáctico y pedagógico.

La legislación sobre la educación inicial está vigente desde 2006 con la nueva ley de educación nacional. “El desafío ahora es crear una estructura de oportunidades para la inclusión educativa en los primeros años de vida. Y ahí las fallas son más que evidentes”, indican desde Periodismo Social.

La desigualdad también queda en evidencia en la percepción de los padres tienen sobre la educación de sus hijos. Según la misma fuente, en el sector medio-alto el 21 por ciento de los adultos considera que sus hijos reciben una enseñanza de calidad, número que baja al 4 por ciento cuando se consulta al estrato

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