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Sábado 03 de Marzo de 2012

La mirada de un alumno del último año

Miguel Puyó tiene 30 años, vive Pergamino y estudia la carrera de ingeniería en sistemas en la UTN Rosario. Cuando se le pregunta por qué se inclinó por estos estudios cuenta: "En verdad no era la ingeniería lo que me atraía sino las computadoras, y como a muchos me pareció que la carrera que más se acercaba a mi gusto era ingeniería en sistemas de información". El joven asegura que este es "un error común" entre los que eligen esta ingeniería. Igual confiesa que la carrera lo atrapó. Como muchos estudiantes universitarios, Miguel abandonó sus estudios durante tres años, hasta que los retomó y terminó el cursado.

Es crítico de la vida universitaria, por eso a la hora de decir con qué se queda rescata "las cosas que me enseñó, las habilidades que me dio y cómo me forjó, tanto el carácter como la personalidad" y agrega que "no es una carrera para cualquiera, pero el que tenga la oportunidad de hacerla va a salir con capacidades de comprensión, razonamiento y deducción increíbles".Dice que "lo difícil del cursado es la cantidad de horas, a lo que hay que sumarle el tiempo de estudio y la realización de trabajos prácticos". Y opina: "Creo que para un adolescente el cambio del secundario a la Universidad es abrupto y pocos logran adaptarse", a lo que suma aspectos para revisar de la vida en la Universidad como son "la mala predisposición y malos tratos de algunos de los docentes".

Sobre la inserción laboral dice que "posibilidades de trabajo hay", pero entre los datos negativos menciona "los bajos sueldos y las condiciones contractuales". Al final reflexiona que cuando se busca trabajo se les pide, entre las condiciones, "experiencia, cosa que es difícil de adquirir con una carrera tan compleja y con tanto tiempo de cursado".

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