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Lunes 12 de Agosto de 2013

La mínima respuesta a ofrecer a los rosarinos

Hay protagonistas de la historia argentina contemporánea que parecen empeñados en repetirla primero como tragedia y, luego, también como tragedia.

Hay protagonistas de la historia argentina contemporánea que parecen empeñados en repetirla primero como tragedia y, luego, también como tragedia.

E ignoran, indolentes, un historial de catástrofes con un hilo conductor: la debilidad de los controles, tanto por parte del Estado en sus distintos niveles como de los concesionarios privados. Y lo soslayan hasta que la sociedad vuelve a desgarrarse. Entonces, la reacción es espasmódica y tardía.

No mucho antes de devenir en desastres, el edificio de Salta 2141 y el International Park emitieron alertas a tener en cuenta.

Eso fue lo que ocurrió, repasando en el tiempo, con el tren en Once (Capital Federal), con el avión de Sol en el sur del país, con la disco porteña Cromañón o con la inundación en la ciudad de Santa Fe. Demasiado equipaje para no sentir el peso.

Frente a una cadena de irresponsabilidades, las investigaciones en marcha deberán abarcar a aquellos que actuaron con impericia, como también a los que minimizaron la potencialidad del problema.

Es la mínima respuesta a ofrecer en una de las peores semanas que Rosario recuerde haber atravesado.

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