Edición Impresa
Sábado 23 de Agosto de 2014

La microbiología del suelo, una nueva frontera de la ciencia

(Por Alvaro Torriglia / La Capital). _ El conocimiento sobre los microorganismos abre las puertas a la nueva tecnología en inoculantes.

"La microbiología del suelo es una de las fronteras de la ciencia", disparó Luis Wall, investigador del Conicet y uno de los referentes argentinos en la tarea de indagar en esa "caja negra" en busca de nuevos microorganismos y sus complejas interacciones con el ambiente y el cutivo.

El científico participó del primer simposio sobre inoculantes larga vida que organizó Rizobacter en su sede de Pergamino. La empresa es pionera y referente en la tecnología de preinoculación de semillas, motor del desarrollo del mercado de productos "a medida" o listos para usar. "Es la quinta campaña en la que vendemos inoculantes larga vida", señaló su CEO, Ricardo Yapur.

Desde esa posición, la firma decidió organizar un encuentro en el que científicos y técnicos expusieran sobre los avances del conocimiento sobre la biotecnología del suelo, los micoorganismos y la población microbacteriana, para desembocar en las bacterias encargadas de fijar nitrógeno.

Gustavo González Anta, gerente de Desarrollo y Servicios de Rizobacter, explicó que cuanto más se avanza en este conocimiento, más posibilidades hay de desarrollar semillas con utilidades y capacidades específicas de adaptación. La tecnología de inoculación con una supervivencia microbiana alta, de hasta 120 días, en una semilla, es parte de esa nueva frontera.

Esta tecnología "está en crecimiento porque agrega valor a los sistemas productivos", señaló. Y agregó que asegura un tratamiento óptimo de la semilla y ofrece a la hora de la implantación las ventajas del uso seguro, la uniformidad de aplicación y la precisión. "Ya no se trata de aplicar litros de un producto en el campo sino determinada cantidad de bacterias por semilla", enfatizó.

Esta precisión asegura a cada semilla "la mejor condición para expresar su material genético" y, por ejemplo, podría inducir a la desindad de siembra "no por sí misma sino porque nos daría la certeza de que lo que se siembra nace".

Pero estos desarrollos se desenvuelven en un contexto de conocimientos más generales. Por eso, la decisión de organizar el simposio de inoculantes larga vida buscó ofrecer una visión integral y "transmitir la idea de la complejidad que tiene la microbiología del suelo, de cuán distintos son los organismos y qué funciones cumplen", explicó.

"Así como evolucionaron los híbridos y los rendimientos también los microorganismos evolucionan, el rhizobium para soja no es el mismo que hace 25 años, es otro bicho y reporta otro tipo de utilidades", explicó.

comunicados. Gracias a la investigación, cada vez se entiende más la intercomunicación entre micorroganismos y plantas. "Lo que estamos viendo es que en muchos casos hay bacterias que inducen a la planta a la producción de resistencia inducida a determinadas enfermedades", puso como ejemplo. El foco de análisis es cómo reaccionan unos y otros. El objetivo es lograr que por esa interacción las plantas produzcan más y resistentes distintos tipo de estreses abióticos y bióticos.

Esto va de la mano de agricultura de precisión y del cuidado del medio ambiente. "La tendencia es hacer uso racional del agroquímico, es decir que si usamos un fertilizante debemos utilizar el microorganismo que hace más eficiente el uso del recurso", describió.

La microbiología agrícola hace su aporte, tanto en busca de utilizar el vehículo semilla para aplicar biofertilizantes o biocontroaldores, como a través de la aplicación directa al suelo a través de la introducción de genes de microorganismos a las plantas.

La microbiología, enfatizó Luis Wall, es una de las fronteras de la ciencia y el conocimiento. "En los últimos años se desarrollaron técnicas que permiten ver lo que antes no veíamos, siempre se dijo que el suelo es una caja negra y ahora vamos a tener algunas luces en esa caja que nos permitirán entender cómo funciona el suelo y cómo cambia con los manejos que se hacen", explicó.

Estas herramientas funcionan "como los análisis químicos, que arrojan valores altos o bajos, que a uno le sugieren si tiene que cambiar de dieta".

Los avances en la materia permiten tener respuestas más altas que antes no se podían detectar. "En todos lados, el estudio de la microbiología del suelo es el nuevo paradigma", señaló.

¿Qué dicen esas investigaciones sobre el suelo de la región pampeana? "Están empezando a aparecer resultados que permiten decir cuál es el efecto del monocultivo", dijo. La primera conclusión es que esa práctica reduce la variedad de microorganismos, que además "empiezan a parecerse más a sí mismos". No es, en principio, una buena noticia, ya que "a mayor diversidad más funciones". Esto es más importante, sobre todo, cuando aparecen situaciones de estrés. "La diversidad es una de las partes centrales de la sustentabilidad", enfatizó.

Del simposio organizado por Rizobacter participaron también Marta Dardanelli, Norma Gonzáez, y Cecilia Petit.

Comentarios