Agroclave
Viernes 01 de Julio de 2016

La mente, clave en el deporte

Fortaleza. Cuando el talento y el físico son equiparables, la diferencia radica en la capacidad para manejar la cabeza.

Cuando las condiciones físicas y la técnica están, entonces todo lo demás es patrimonio de la mente: la diferencia la marca la cabeza. En este punto donde se abre esa enorme brecha que separa, por ejemplo, a los top ten del tenis y el número 43 del ranking o al golfista que mete dos "birdies" seguidos y aquel que marra tiros regalados en el green. También es la cabeza la que diferencia el destino de Maradona y Messi en el fútbol, si bien ambos llegaron a ser los indiscutidos N°1 de sus tiempos. Insisto: cuando las condiciones físicas y la técnica son indiscutibles, el terreno en el que se juega el partido es la mente del jugador. Y si bien se viene trabajando hace mucho en psicología del deporte (es por esto que las Leonas trabajan con Estanislao Bachrach y los futbolistas de la "Brujita" Verón lo hacen con Facundo Manes), la incorporación del Mindfulness suma novedades.╠

Hay escenas que son imborrables. El Gato Gaudio gritando varias veces en pleno partido "¡qué mal la estoy pasando!" o "¡toda la vida jugando al tenis y no mejoré ni un poco!". Qué contraste con la fría cabeza del suizo Roger Federer, esa mente que supo dejar atrás incluso la tan afamada precisión de la relojería de su país natal. ¡Y ojo! No hay que confundir esto con ser pasional o frío. Cualquier persona que dedique su vida a entrenar está poniendo en la parrilla todo lo que tiene. La pasión es el motor en el entrenamiento cotidiando, tanto como a la hora de salir a la cancha. La diferencia está en la capacidad de manejar la cabeza en los momentos más importantes, la fortaleza para soportar los embates de la mente y correr sus contenidos al costado para seguir adelante. La diferencia está en no reaccionar: de esto se trata Mindfulness.╠

¿Qué es Mindfulness y para qué sirve en el deporte? Usualmente se traduce como "atención plena", pero esto tampoco dice mucho. Prefiero explicar que es una disposición o actitud mental que permite centrar el foco atencional en la experiencia y no en el incesante flujo de la mente, abriéndose así una conciencia mayor de las cosas con las que nos conectamos aquí y ahora.

También vale decir que Mindfulness es meditación... quizás sería más sencillo así, sólo que disfrazado en un término anglosajón más "marketinero" que se desprende de connotaciones filosóficas o religiosas. Entre las innumerables ventajas de la práctica de Mindfulness se pueden destacar una mejor regulación emocional, menor reactividad, mayor flexibilidad, aumento en la capacidad de aceptación de estados o momentos displacenteros, incremento de la fuerza de concentración, menor distracción, merma en las activaciones propias del estrés y aumento del estado de ánimo positivo, sin mencionar la catarata de beneficios fisiológicos que esto trae aparejado.

Muchas veces la cabeza tiende a autoboicotearse, a tirarse abajo, a abandonar antes de enfrentar las dificultades del partido, a escaparse con tal de no seguir de cara a la balacera que gatilla la mente. Frente a las imágenes que la mente proyecta, los pensamientos automáticos que se disparan, las emociones que muerden las tripas con crueldad, los recuerdos de derrotas y las fantasías de finales catastróficos, lo natural parece ser correrse, salir del blanco. Pero no. No hay más que frustración en evitar esas situaciones que tantas veces se ponen en el medio de lo que queremos conseguir.

Si no logramos domar el caballo salvaje (así me gusta ilustrar la mente en estos momentos difíciles), entonces las chances de conectarse y participar son más bajas.

Si no calmamos la agitación mental la chance de estar al tope de nuestras posibilidades cae en picada, y sin red debajo. Aprender a tomar distancia de la mente es un recurso invaluable para alcanzar un óptimo rendimiento deportivo. Y en ningún momento hablé de ganar, sino de jugar y aprender a disfrutar.

No importa cuál sea el deporte que practiques, para cualquiera la sugerencia sirve por igual. En ese golpe o situación particular del partido, ese momento en el que tenés temor de fallar porque quizás ya te haya pasado o porque reconozcas ahí una debilidad, sólo tenés que respirar. Tomá plena conciencia de ese instante y frená tu mente, dejando pasar cualquier imagen, emoción o pensamiento.

Date tiempo para lograr enfocar tu atención en la respiración sin dejar lugar a tu mente. No te distraigas, no busques darte ánimo ni tirarte abajo: sólo procurá no pensar. Sentí el silencio, viví el silencio. Ahí, respirando lentamente y corriendo todo contenido mental del foco de la atención sólo quedás vos.

Lucas Raspall / Médico psiquiatra y psicoterapeuta

para LA CAPITAL

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