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Sábado 24 de Marzo de 2012

La memoria con los ojos abiertos

Por Viviana Nardoni / La relevancia de los derechos humanos para aportar a la formación de una ciudadanía más democrática

A lo largo de sus pocos años de existencia el Museo de la Memoria ha logrado consolidar un área de educación y formación, encargado de organizar la labor de transmisión educativa a las generaciones más jóvenes, mediante la utilización de recursos y materiales didácticos elaborados por especialistas en el tema. Además se dirigen pasantías universitarias de estudiantes del país y del exterior en la temática que nos concierne y, a partir de este año, alojará proyectos de investigación y formación para jóvenes profesionales de distintas ramas de las ciencias sociales.

El Museo de la Memoria es consciente de la importancia que tiene el abordaje del estudio de los derechos humanos en la escena contemporánea y entiende que la transmisión de los hechos traumáticos del pasado puede colaborar de manera fehaciente en la formación de una ciudadanía más democrática e inclusiva, en el camino de disipar los núcleos autoritarios que aún atraviesan nuestra sociedad. De allí que lejos de concentrar su acción de manera exclusiva en los hechos comprendidos entre 1976-1983 nuestro Museo abre de manera permanente su campo de indagación y reflexión a diferentes situaciones que, en este presente, dialogan con aquel pasado.

Preocupación. Nos preocupa fuertemente, desde este año, como espacio de enseñanza no sistemática, la decisión de cercenar un importante número de horas curriculares de la asignatura historia en la escuela media de la provincia, cuestión que nos dice que difícilmente los niños y jóvenes van a aproximarse siquiera al período complejo con el que trabajamos y ello complejiza sobremanera el abordaje. ¿Desde dónde partir si con el esfuerzo de algunos docentes nos acercaremos en la escuela al período de la Organización Nacional circa 1880?

Visitas. A partir de los primeros meses de 2010 el público en general, pero en especial las delegaciones escolares de la ciudad de Rosario, comenzó a visitar nuestro sitio, localizado en las antiguas instalaciones del Comando del II Cuerpo de Ejército, lugar donde se ideó e implementó el plan de persecución y exterminio de militantes sociales durante los años de la última dictadura militar.

"Ustedes dicen: Centro Clandestino de Detención ¿qué es, se parece a un campo nazi? ¿Por qué se robaban a los chicos? ¿Cómo hacen las abuelas para recuperar a los nietos? ¿Las cárceles de ahora son peores o iguales a las de los militares? ¿Para qué se hacen los juicios? ¿Qué son los organismos de Derechos Humanos? ¿Pero los guerrilleros no mataron a mucha gente también, por qué acá no hay nada de eso? ¿Por qué hay tanta inseguridad si no hay una dictadura? ¿La policía es mala o buena?". Las respuestas a esos interrogantes de los jóvenes que se repiten en cada visita son nuestros grandes desafíos.

Nos preguntamos de manera insistente, no sólo cómo narrar esa historia sino también cómo hacer que esa historia entre en diálogo con otras situaciones de intolerancia y vulneración de derechos que tienen lugar en el presente. Somos conscientes que si logramos establecer ese vínculo, la comprensión del pasado histórico contenida entre las paredes de esta antigua casona permitirá iluminar y esclarecer acerca de situaciones de vulnerabilidad y de urgencia que otros grupos atraviesan hoy y que de algún modo son invisibilizados o no ocupan el centro de la atención pública.

Creemos que la historia de este sitio nos hermana con esas historias de injusticia y de olvido y que podemos convertir a ese espacio en un territorio o plataforma ejemplar a partir del cual abrir preguntas y generar conciencia. Fue la indiferencia colectiva de amplios sectores sociales uno de los datos más sobresalientes de los años de la última dictadura. La historia de esa indiferencia es también la del edificio del Museo que fue testigo de las peregrinaciones de familiares que hasta él llegaban en busca de una respuesta por la suerte de sus seres queridos.

Cerrar los ojos frente a ese dolor y esa injusticia, fue la opción de miles de personas. ¿Dónde, en qué lugar, hoy, en este preciso instante, se repite la misma escena de indiferencia ante la mirada inconmovible de quienes pasan por las salas de nuestro Museo? Trabajamos para hacer visible la injusticia y promover la participación solidaria y es en las nuevas generaciones donde depositamos nuestra fe.

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