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Lunes 06 de Junio de 2011

La mejor enseñanza

En la escuela primaria que funciona en la Unidad Penitenciaria Nº 3 de Rosario conocí más de cerca quien había sido Margarita Mazza de Carlés. Hasta entonces sólo sabía que era una dama que entre fines del siglo XIX y principios del XX había trabajado por los más desvalidos de la ciudad. Fueron los internos y sus docentes los que se encargaron de contar un poco más sobre “Misia Margarita” —como la llamaban en su época— a través de una obra de teatro preparada para festejar los cien años de creación de la escuela de la cárcel.

La dama, dedicada a la atención de los pobres, fue la impulsora y quien pedaleó la idea de que en la Unidad Penitenciaria funcionara una escuela para los internos. Entendía mejor que nadie que la educación era el camino válido para alcanzar la libertad. Tanto batallar tuvo su respuesta en 1907 con la creación en Rosario de la primera institución escolar del país en su tipo en la cárcel de Zeballos y Riccheri.

Margarita fue noticia de nuevo la semana pasada. Esta vez por otra escuela, la Técnica Nº 638, también denominada con el nombre de esta noble mujer. Y esta técnica del barrio de Arroyito tiene una historia para compartir. De esas que no se van a olvidar, y no sólo porque ya forman parte de los archivos de los diarios, sino porque construyen ejemplos de decisiones solidarias, comprometidas, que valen la pena imitar.

Hacía casi 85 años que alquilaban el actual edificio para dictar clases. Algo que pone límites para cualquier proyecto que pretenda crecer, porque, como se sabe, la incertidumbre permanente no es buena compañía en estos casos. Tampoco lo es no tener un espacio físico adecuado para atender a quienes se quiere convencer de que la escuela es un buen lugar para permanecer.

De hecho hace poco, un estudiante de 5º año de esta institución repasaba, en una breve pero contundente nota de opinión, el "tour" por el barrio que padecen los alumnos a diario porque los salones no alcanzan. El edificio propio ahora les permitirá construir lo que les falta y hasta soñar un poco más.

En 2009 la Legislatura provincial tomó nota de esta situación _larga por cierto_ y aprobó un proyecto de ley para expropiar el inmueble. Desde entonces y hasta unos 10 días antes de que vencieran los plazos fijados en esa norma para comprar el edificio (junio de 2011), conocer qué estaba haciendo el Ministerio de Educación de Santa Fe para concretar la compra era más difícil que entrevistar a Messi luego del incidente del jueves pasado en Rosario.

Desplantes, malas caras y hasta llamados de atención (por no decir vulgares aprietes) soportaron serenamente los profesores que dieron la disputa por el edificio propio. ¿No era más fácil ponerse del mismo lado y trabajar en conjunto? ¿Y el famoso diálogo y la participación con el que no ahorran discursos y palabras la gestión de Elida Rasino, dónde quedaron?

La técnica de Arroyito se enteró de la novedad de la expropiación por los medios. Hasta el viernes por la tarde no le había llegado la comunicación oficial. Es extraña esta falta de reciprocidad, porque siempre se pide a las escuelas “seguir las vías jerárquicas” para comunicar cualquier novedad al Ministerio de Educación, antes que a nadie.

No es posible saber todavía si todos los alumnos de la 638 van a terminar con buenas notas el año lectivo, o si se van a llevar todas las materias a rendir. De lo que no hay dudas es que lograron un aprendizaje que los marcará de por vida: la lucha colectiva tiene sentido. Eso no se los va a quitar nadie, ni siquiera esos comunicados absurdos que piden callar.

El logro de contar con el edificio propio es de la escuela, de los profesores incansables que siempre tuvieron confianza en la justicia del reclamo, y también de sus alumnos, que abrazaron esta pelea colectiva y recibieron la mejor enseñanza de sus vidas.

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