Ovación
Miércoles 17 de Agosto de 2016

La medal race seguida con dificultad desde el agua

A las 14.10 es el llamado para embarcar. Este enviado integra la lista de los periodistas que optaron por seguir de cerca la Medal Race de la Nacra 17.

A las 14.10 es el llamado para embarcar. Este enviado integra la lista de los periodistas que optaron por seguir de cerca la Medal Race de la Nacra 17. En el camino hacia el muelle cuentan que son botecitos para tres personas como mucho, periodistas por un lado y fotógrafos por el otro. Aseguran que es imprescindible llevar gorra y protector. Ni una cosa ni la otra. Gracias a una gestión relámpago y a la predisposición de Pancho, Francisco Carranza, el papá de Cecilia, la gorra está. El protector brilla por su ausencia y no estará.

A las 14.20 es hora de embarcar y una vez en el muelle, el panorama empieza a cambiar.

El botecito no es un botecito. Es una especie de remolcador de esos que se utilizan para atracar los barcos cuando son conducidos desde la zona de canales hasta el muelle. Dos cosas, el problema de la rigurosidad del sol y la falta de protector están saneados porque se navega bajo techo, pero el barquito no tiene buena pinta. Batallador de mil peleas contra las olas y con escaso mantenimiento, muestra las secuelas. Como a las personas, los años no le pasaron solos.

A los 10 minutos, ya en el mar y después de que el capitán reniegue bastante para despegar el barco del muelle (pareció no existir un buen feeling entre él y los encargados de soltar los cabos de las cornamusas), aparece otro tripulante que hace una pregunta inquietante y en inglés: "¿Where are you going?" (¿Dónde están yendo?).

Las miradas de sorpresa y cierta confusión son la única respuesta. Llega la segunda pregunta: ¿What would you like to see? (¿Qué les gustaría ver?). La respuesta llega a siete voces: "Nacra, Nacra 17)". "Ok", contesta y desaparece.

Hay sólo 3 asientos para seis periodistas. Además de este enviado comparten la aventura un colega de La Nación, otro de Télam, una joven de libreexpresión.net de Mar del Plata, otra muchacha propietaria de un blog, Noti amateur, y dos periodistas italianos.

Antes de arrancar la competencia la convivencia se supone medio compleja porque justamente la dupla italiana es la principal rival de la argentina. Pero todo lo contrario. No habrá más que camaradería.

Con todo el mundo apostado en la proa para no perderse detalle de la largada, los tripulantes parecen los más avezados en el tema. Es que están haciendo este trabajo desde que arrancaron las competencias de vela, el lunes 8.

Antes de zarpar, el capitán había recibido una orden tajante. Apenas terminara la competencia debía regresar a máxima velocidad para permitirles a los periodistas llegar a tiempo a la zona mixta. Después, la cosa se extendió tanto que nadando hubiera sido suficiente, pero órdenes, son órdenes.

La verdad es que la ilusión de ver a los catamaranes y el esfuerzo de los competidores bien de cerca se fue al demonio apenas se dio la orden de salida: se veía mucho peor que en cualquier pantalla y ni hablar de la gigante que estaba en la playa.

La elección no había sido la mejor, pero ya era tarde. Lo más importante fue lo que sucedió en la cancha de regata.

Saludo fraternal con los colegas italianos y a agarrarse de algún lado porque el capitán, tal cual le habían ordenado, puso proa hacia la costa apenas la décima embarcación cruzó la última marca.

Ah, de salvavidas ni hablar, nunca aparecieron.

Comentarios