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Sábado 25 de Mayo de 2013

La marginación y el analfabetismo, comunes a las y los jóvenes trans

No todas las historias de las personas trans se parecen a la de Karla. Es más ella se encarga de repetir que "la mayoría la pasa muy mal", tanto que muchas terminan en la marginación, prostituidas o mueren muy jóvenes. "Encontrás pocas travestis que tengan más de 40 años, justamente por la manera en que han vivido y todos los derechos que se les han negado. Tiene que ver con la violencia, las enfermedades de transmisión sexual, la no información, la no educación".

Entre esas historias trae a la charla la de Erica, "uno de los casos más terribles": "Cuando tenía 14 años le dijo a la madre que quería dar el cambio de ser un chico varón gay a ser una chica trans. La madre la echó de la casa. Imaginate lo terrible que eso te ocurra de tu propia familia, que son los pilares, los que te educan, de quienes recibís amor, y en el caso de ella una patada a la calle. Quedó expuesta a lo peor". Por eso cree que junto a la educación sexual deben darse otros cambios y aportes de la sociedad, del Estado, como por ejemplo, ayudar a las personas trans a acceder a un trabajo.

Bachillerato. Una de las características comunes de las y los jóvenes trans es la poca o nula escolaridad. Esa idea fue la tomó hace un año para ofrecer una educación libre de discriminación a personas travestis, transexuales, transgéneros, mujeres y varones trans el Bachillerato Popular Trans "Mocha Celis" de Buenos Aires.

Dicen desde el bachillerato que hoy en día las personas trans "se encuentran en una situación de marginación extrema". De hecho el nombre de "Mocha Celis" recuerda a una travesti asesinada que era analfabeta, "por eso el espacio que lleva su nombre aspira a que ninguna otra compañera quede sin acceder a la educación".

Este bachillerato tiene una dinámica escolar similar a las Eempas. Al aprobar los tres años de cursado, sus alumnos y alumnas reciben el título de "perito auxiliar en desarrollo de las comunidades". Es oficial y habilita a seguir estudios superiores, universitarios o terciarios. Uno de los coordinadores de este espacio, Francisco Quiñones, explicó oportunamente a LaCapital que el bachillerato popular es una experiencia que se inscribe en las escuelas públicas de gestión social, es decir dirigida por organizaciones sociales: "Estos bachilleratos trabajan en un territorio específico, como el de las fábricas recuperadas, o como en nuestro caso que lo específico es el territorio identitario, el tema de las identidades".

Consultado en ese momento sobre si era posible replicar esta experiencia en otras provincias, específicamente en Santa Fe, el coordinador respondió: "Sabemos que hay compañeras y compañeros de Rosario, al igual que en Córdoba y Tucumán, que están tratando de armar una escuela similar a la nuestra".

¿Por qué un bachillerato trans? ¿No es una forma de discriminación? Las preguntas las toma ahora Karla Ojeda y contesta: "Me parece que la idea es muy buena, porque si bien yo tuve la suerte de que me aceptaran maravillosamente en la Eempa a la que voy, no sé si esto ocurre en todas partes. Por eso estaría muy bien un bachiller como el «Mocha Celis» para las chicas que quieran asistir y sentirse cómodas estudiando, sin ningún tipo de discriminación. Las dos opciones son importantes".

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