Información Gral
Viernes 02 de Septiembre de 2016

La mara que regó con sangre a El Salvador

La primera imagen de la pandilla Mara Salvatrucha suele ser de un grupo de jóvenes con tatuajes, mirada hostil y un historial de violencia. Pero también es algo más: la MS 13, como también se conoce a la banda, tiene en El Salvador una extensa red financiera en la que participan empresas legales de transporte público, hoteles, restaurantes y negocios de venta de automóviles.

La primera imagen de la pandilla Mara Salvatrucha suele ser de un grupo de jóvenes con tatuajes, mirada hostil y un historial de violencia. Pero también es algo más: la MS 13, como también se conoce a la banda, tiene en El Salvador una extensa red financiera en la que participan empresas legales de transporte público, hoteles, restaurantes y negocios de venta de automóviles.

La Corte Suprema de El Salvador declaró "terroristas" a las organizaciones Mara Salvatrucha y Barrio 18, a sus 30 mil pandilleros y a medio millón de seguidores luego de que la violencia alcanzara su punto máximo: se contabilizaron 220 asesinatos en seis días, dentro de un promedio anual de 17 ejecuciones diarias y 3.992 crímenes en 12 meses.

Los negocios grandes los maneja La Federación, una especie de cúpula dueña de mansiones y autos costosos, a diferencia de la mayoría de miembros de la Mara, que son pobres.

El financiamiento de la organización criminal proviene de la extorsión a miles de pequeños negocios, trabajadores y profesionales. La muerte es parte del trabajo de los conductores de autobuses y otros empleados, desde que las maras aumentaron las represalias contra aquellas empresas que no pagan las extorsiones.

El dinero es recolectado por los "soldados", quienes lo entregan a un responsable de barrio, quien a su vez lo hace llegar a otro operador que controla una zona más amplia. De allí el dinero iba a las manos del responsable de las finanzas de La Federación, Marvin Adalid Quintanilla, caído recientemente en un operativo.

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