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Viernes 17 de Febrero de 2012

La mano de las familias en el regreso a clases

Respetar horarios, las tareas y valorar todos los aprendizajes, entre los consejos que dan los educadores

La relación entre la escuela y las familias parece ser una de las clave para que a los chicos les vaya mejor en sus aprendizajes. Al menos con esta visión, y desde diferentes perspectivas, coinciden distintas educadoras consultadas por La Capital. Todas están o han estado un buen tiempo frente al aula, por eso ante la pregunta qué consejos les darían a los padres para tener presente y acompañar a los chicos en el regreso a clases no dudan en sugerir cuestiones tan cotidianas como respetar los horarios, leer las normas, participar de las actividades institucionales hasta otras que hablan de formar en valores.

Inés Acerbi es la directora de la Escuela Nº 125 de Funes. Considera clave para que los padres agenden: “Que los niños no queden afuera de la organización de las compras y de su mochila. Que los papás acompañen esa organización ya que de esta manera se apropian de sus pertenencias, hacen suya la responsabilidad y  acompañan, ayudan así en ese proceso”.

Naturalidad. La educadora afirma además que es importante que se “tome el inicio de clases con naturalidad”, “ya que la exaltación de los padres —agrega— no ayuda en nada”.

Tampoco ayuda —señala—, “comentar «qué caro que está», «no me alcanza», «el papá no me paga la cuota alimentaria y encima yo tengo que pagar todo»; este tipo de comentarios hacen sentir a los chicos culpables de situaciones de grandes”. Y por último considera que es sustancial  “que al leer las normas de la escuela y su organización transmitan la importancia que tienen, que ellas nos protegen”, además de que “traten esos temas con los responsables de la institución si es que tienen alguna sugerencia o inquietud”.

Utiles y tareas. Para Edith Acebal que suma 37 años de trabajo en la docencia y es supervisora del nivel primario, también es importante que “los chicos participen en la organización de los útiles escolares, que sepan para qué sirven, para qué usarlos y  esto desde muy chiquitos”.

Sin embargo, la primera sugerencia que tiene la educadora para nombrar es lo valioso de “respetar un horario en la casa para las actividades escolares, entre ellas las tareas diarias”. “Es necesario —dice— que haya un compromiso desde el hogar para hacer la tarea se convierta en una rutina necesaria, donde se apague el televisor, la computadora y los celulares, incluidos los de los padres. La idea es que se sienta que es un encuentro con la escuela, de padres, hijos y maestros, como una continuidad y no como una carga de lo que «la maestra no quiere dar en clases»,  como suele decirse”.

Materias especiales. Según aprecia la supervisora, otra cuestión que deben tener presente es que “las llamadas materias especiales son también curriculares y tienen un fuerte peso en los aprendizajes; por tanto no hay que minimizarlas sino sentirlas como un compromiso diario”.

Lo dice en referencia a las clases de música, educación física o dibujo, donde es preciso prestar atención a los horarios y los materiales que necesitan para trabajar.

Mónica Corno también llevá más de tres décadas enseñando en el nivel primario. Es maestra de 2º grado en la Escuela Particular Nº 1.160 República de Lituania. Y sin bien acuerda en que las familias y los niños han cambiado, el primer punto a tener muy presente que menciona es la necesidad de “no desarmar el vínculo entre la escuela y la familia”. Un vínculo que considera “primero es natural”, pero al que hay que construir diariamente y de manera “recíproca”, es decir con el aporte de los maestros.

“La familia es la primera educadora. Si bien los maestros educamos, es necesario integrar ambas formaciones (la de la casa y la de la escuela)”, agrega como otro aspecto a destacar. Y señala además, también en función de la relación entre escuelas y padres, la importancia de que “el acompañamiento que hagan los adultos no decaiga”.

“Es común —añade la profesora Corno — que se empiece el año escolar  con mucho énfasis los primeros días de clases en la atención de los chicos, pero también que con el correr de los meses el mismo decaiga. Eso lo notamos cuando un chico llega un lunes con los lápices sin punta, con esos pequeños ejemplos”.

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