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Sábado 13 de Agosto de 2011

La mamá y los chicos de la UES que se jugaron por la verdad y la memoria

Denunciaron la presencia del ex ministro de Videla, Ricardo Bruera, en un colegio rosarino. Luego lo desplazaron.

La militancia de los estudiantes y el compromiso de una madre hicieron posible lo que hasta para ellos parecía inalcanzable: lograr que Ricardo Bruera, ex ministro de la dictadura, sea desplazado de su cargo al frente de un establecimiento educativo. Reunidos por La Capital, se muestran conformes con esta resolución, pero advierten que la batalla continúa.

“Por un lado estoy contenta por el hecho de que Bruera ya no esté en el colegio, pero por el otro sigue la línea pedagógica en la escuela”, apunta Verónica Tsernostopulos. Igual recordó que algo acertado fue que el Ministerio de Educación provincial “continúe con la investigación”. La mujer se refirió así a la noticia conocida esta semana, cuando después de 32 años al frente del Colegio Rosario, el ex ministro nacional de Educación durante la dictadura, Ricardo Bruera, dejó de presidir la institución de Ocampo 15 bis.

Movida. El desplazamiento de Bruera llegó tras una larga movida iniciada en marzo pasado por los alumnos nucleados en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES). A ellos se les sumó la denuncia de Verónica Tsernostopulos, madre de dos alumnos del colegio, quien contó por medio de una carta de lectores y nota a este diario que cuando quiso indagar sobre la presencia del ex ministro de Videla en la gestión de la escuela, fue amenazada por el representante legal de la institución, Claudio Murcilli. Por eso tuvo que cambiar a sus hijos de escuela, al tiempo que el Ministerio de Educación de Santa Fe intervino recibiendo a los padres y citando a las autoridades de la institución.

Cambiar a los hijos de escuela fue todo un desafío para estos padres . “Por suerte están muy bien y  contenidos”, confió la mamá a este medio al asegurar que no se arrepiente de la decisión emprendida.

Pero la lucha iniciada por padres y alumnos tuvo sus frutos cuando esta semana se conoció que Ricardo Bruera, el ex funcionario de Videla —fue ministro de Educación nacional entre 1976 y 1977— no tendrá más vínculos con la institución, al menos desde la gestión.

El ex funcionario de la dictadura militar fue desplazado de la asociación de padres que preside el establecimiento educacional (Aprodece), cuando en la última asamblea, realizada a fines de julio pasado, se eligieron autoridades y por primera vez, desde 1979 (cuando se fundó el colegio), Bruera no quedó al frente ni como integrante de la misma.

Participación. Un grupo de chicos que integra la UES conversó con este medio, en representación de esta agrupación estudiantil. Micaela Di Pato, alumna de quinto año del secundario e integrante de la UES, también dijo estar conforme “de saber que todo lo que habíamos hecho sirvió para algo, que no quedó en la nada”, y resaltó la necesidad de que “la huella pedagógica de los dinosaurios no tiene que estar más en las escuelas”.

Emiliano Berra y Ariadna Bruschini —estudiantes de tercer y quinto años, respectivamente— destacaron la importancia de la participación de los padres y alumnos que hicieron posible dar vuelta a la historia. Ariadna propuso aprender de las enseñanzas que dejó esta experiencia de compromiso: “Hay que luchar para que cambien las cosas, no podés quejarte desde tu asiento diciendo cómo tienen que ser, sino movilizarte por una causa justa”.

Sin embargo, las investigaciones iniciadas por la cartera educativa provincial continúan su curso, mediante un seguimiento sobre el proyecto pedagógico, de manera tal de descartar cualquier influencia de Bruera en la institución. Precisamente sobre este punto se refirió Verónica Tsernostopulos, al advertir que si bien “Bruera ya no está más, la didáctica de la escuela la creo él”.
    
Enseñanzas. “No me arrepiento de nada, estoy convencida que si no se hubiese hecho público todo esto no hubiese pasado. Por eso estoy contenta de haber participado del escrache de los chicos”, confió la mamá sobre lo vivido en estos cuatro meses, cuando la movida de los estudiantes de la UES puso en la agenda de discusiones la presencia del ex ministro en un colegio de Rosario.

“El fin del escrache fue que la sociedad se entere quién es Bruera y dónde está trabajando”, agregó Micaela Di Pato de la UES. Para la adolescente, ese objetivo fue logrado con creces y sirve de precedente para otros casos de ex funcionarios de la dictadura que siguen ligados a establecimientos educativos.

De todas maneras, Di Pato admitió: “Teníamos la esperanza de que íbamos a lograr que él se fuera y que los métodos (pedagógicos) no se utilicen más en la escuela, pero lo veíamos muy difícil”. Por eso agregó que sin el testimonio y la valentía de la madre que denunció lo pasaba en el colegio, “todo hubiese sido más complicado”.

Los chicos que se acercaron al diario en representación de un número mayor de adolescentes confiaron que siguen peleando por otras reivindicaciones, entre ellas, por el boleto gratuito secundario.

En la charla con La Capital, Verónica Tsernostopulos escuchó atenta cada testimonio y palabra volcada por los estudiantes de la UES. Valorando el rol de los chicos, confesó su cariño y respeto hacia el trabajo militante de los adolescentes rosarinos: “Yo los admiro, vengo de una generación de cero participación, y ver la organización y el compromiso de ellos es realmente admirable”.

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