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Jueves 21 de Junio de 2012

La madre de todas las batallas

Las secuelas del conflicto del sindicato de Camioneros versus el gobierno nacional no se terminará con la vuelta del abastecimiento de billetes o combustible.

Las secuelas del conflicto del sindicato de Camioneros versus el gobierno nacional no se terminará con la vuelta del abastecimiento de billetes o combustible. Tampoco se circunscribirían al corto plazo y podrían trascender al impacto que tuvo la rebelión de los productores agropecuarios desatada tras la resolución 125 de sostenerse esta pelea en el tiempo. Se trata de una batalla final hacia el interior de una alianza de poder que murió junto con el ex presidente Néstor Kirchner.

Las necesidades políticas de corto plazo de Hugo Moyano, en su pelea por la conducción de la CGT, y del gobierno nacional por domesticar las paritarias y la representatividad gremial como parte de la "sintonía fina" en esta nueva fase del modelo del "vamos por todo", está llevando a las partes a disputar, justamente, a todo o nada.

Las consecuencias de una derrota para el gobierno o del secretario general de Camioneros serán de largo plazo no sólo para los contendientes sino también para empresarios y trabajadores: en puja está la distribución de los costos de la desaceleración de la economía y del proceso inflacionario.

El salto de Moyano de las amenazas de medidas de fuerza y de actos en estadios de fútbol o en la avenida 9 de Julio a la acción directa en ramas sensibles para el funcionamiento de la actividad económica, desacatando hasta la conciliación obligatoria, expone lo que el camionero se juega.

En espejo, el Ejecutivo nacional denunció penalmente al líder de la CGT, previas amenazas de la aplicación de la ley de abastecimiento a Camioneros y de duras sanciones económicas por no acatar la conciliación. Además, en un vuelco en su política frente conflictos gremiales, envió la Gendarmería para liberar la salida de los camiones de las refinerías y distribuidoras de combustible.

La relación que el ex presidente selló en 2004 con el líder camionero para garantizarse la defensa del modelo en la calle, terminó con la muerte Néstor Kirchner el 27 de octubre de 2010, un punto de inflexión en una alianza que nunca convenció a la presidenta Cristina Fernández.

Pasado el proceso electoral 2011 y a las puertas de otro, Cristina y Moyano se juegan mucho más de lo que muestran en disputa.

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