El Mundo
Viernes 04 de Noviembre de 2016

La lucha en los Estados clave para ganar

Dicen que nadie llega a la Casa Blanca sin ganar Ohio. Así sucedió desde 1960. Nixon, Ford, Bush —padre e hijo—, Clinton y Obama..., todos los presidentes de EEUU desde Kennedy tuvieron que vencer a su rival en Ohio para ganar. Los comicios de este año no son una excepción. La batalla se libra Estado por Estado y tanto Clinton como Trump tienen claro que Ohio es, junto a Florida, clave para ganar. En EEUU, los ciudadanos no eligen de forma directa a su presidente. Escogen a representantes llamados "electores", que trasladan el voto al Colegio Electoral, el órgano encargado de nombrar el presidente. Quien gana un Estado se lleva todos los electores del territorio. Y el partido que obtiene 270 votos o más en este órgano de 538 miembros envía a su candidato a la Casa Blanca. Por un lado están los Estados tradicionalmente azul demócrata como Massachusetts o California y, en el otro, los históricos rojo republicano, como Nebraska y Alaska. En tierra de nadie, se hallan 10 territorios que bailan entre un color u otro según contexto y candidato.

Más allá de estos Estados llamados swing states, o bisagras, las estrategias republicana y demócrata se centran en aquellos Estados donde las cartas todavía están en el aire; y no todos coinciden con estos territorios típicamente indecisos. En Nevada, Colorado, Arizona, Iowa, Ohio, Carolina del Norte y Florida la partida sigue en juego. Según los datos de las encuestas procesadas por Real Clear Politics, estos son los Estados que todavía no decidieron por qué candidato van a apostar. Pero no todos ellos tienen el mismo número de electores ni por tanto el mismo peso.

A juzgar por los viajes de Clinton y Trump, sus estrategias se focalizaron sobre todo en Florida. Nada extraño si se tiene en cuenta que es el cuarto más poblado y, de los que están en juego, es el que tiene un mayor número de electores (29). En 2000, Florida protagonizó las elecciones más polémicas de su historia. Problemas en el recuento de votos otorgaron la victoria a George W. Bush en lugar de a su oponente demócrata, Al Gore. En esta ocasión la suerte de Clinton está atada a la gran comunidad hispana, tradicionalmente más cercana a los demócratas. Pero será la decisión final de los floridanos la que finalmente decante la balanza del conjunto estadounidense.

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