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Domingo 13 de Diciembre de 2015

La lucha de la mamá de Mauro y las latas que no llegan

Mauro es el cuarto hijo de Laura Prado. El niño, que está a punto de cumplir su primer año, aún no sabe sobre la enorme lucha que encaró su mamá desde que él nació.

Mauro es el cuarto hijo de Laura Prado. El niño, que está a punto de cumplir su primer año, aún no sabe sobre la enorme lucha que encaró su mamá desde que él nació.
  Primero, cuando el diagnóstico se demoró tres meses y el bebé pasó por innumerables e innecesarias pruebas médicas. Luego cuando le tocó llevar adelante todos los detalles de un tratamiento exigente que todavía no le da tregua, y también, como si fuera poco, porque tiene que lidiar con el sistema de salud que no siempre tiene disponibles las latas de leche especial que Mauro necesita para alimentarse, crecer normalmente y no sufrir.
  A Laura la encontramos en el centro, el viernes pasado, cuando se acercó hasta el trabajo de otra mamá que tiene una beba con alergia alimentaria para que le prestara algunos tarros de leche y así, poder pasar el feriado largo sin problemas. “Vengo del hospital Vilela, como es asueto municipal me dijeron que no había nadie que me entregue las latas. La farmacia del hospital no estaba funcionando. Si esta mamá no me prestaba el alimento el nene no tiene qué comer hasta el miércoles ... Es lo único que tolera, ¡y cada lata de Neo Cate cuesta 1.460 pesos!”, comenta Laura, aún angustiada por el momento que pasó cuando volvió del Vilela con las manos vacías. Para su bolsillo es absolutamente imposible adquirir la leche que le indicaron a su hijo.
  “Yo no tengo quejas contra el personal del hospital, los médicos son excelentes y me han ayudado mucho, pero con la entrega de las leches siempre hay problemas y no soy la única que lo padece. Mauro tiene que tomar 10 latas por mes, y me dan 8. Y esto no lo digo yo, la médica le indicó esa cantidad. Siempre me quedo sin el alimento los últimos días del mes y ver que tu hijo no tiene qué comer es muy triste. Creo que deberían evaluar qué pasa con esto para hacernos las cosas un poco más fáciles”, dice visiblemente angustiada.
  Además de la alergia alimentaria Mauro está bajo tratamiento por un tumor en el duodeno que nada tiene que ver con su otro problema de salud. “Está bien, la terapia marcha gracias a Dios, pero es mucho para un solo chico ...”, reflexiona Laura.
  Mientras su hijo pequeño juega —ajeno aún a los obstáculos que su familia debe atravesar para verlo bien— esta joven y aguerrida mamá cuenta los días de infierno después del nacimiento de su chiquito. “Nació con 3.300 kilos y al mes pesaba 1.900. Era desesperante”.
  Estudios de todo tipo toleró el bebé, hasta una punción medular, pero nadie podía explicar por qué no aumentaba de peso, por qué vomitaba tanto y tenía reflujo. “Recién cuando dimos con el gastroenterólogo supieron lo de su alergia alimentaria y en poco tiempo su situación se revirtió, aunque el tratamiento es estricto, tengo que cuidar la contaminación cruzada, usar toallas distintas para él, lavar su ropa aparte y obviamente evitar que consuma cualquier alimento que no sea la fórmula que él tiene indicada”.
  Laura dice que está dispuesta a todo por sus hijos, que no va a aflojar aunque lo que le toca es muy duro, y en medio de su malestar le queda tiempo para ayudar a otras mamás, para aconsejarlas y también para pedirle a los médicos que estén más atentos: “Conozco muchos otros casos donde confundieron la alergia alimentaria con esofagitis, con fibrosis quística, con tantos otros problemas... Ojalá nadie más tenga que pasar por lo que pasamos nosotros”.

“Estamos entregando las leches con normalidad”

Los chicos con alergias alimentarias deben consumir productos especiales, mucho de ellos, leches medicamentosas, hidrolizadas o aminoácidos que son claves para una buena nutrición y un normal crecimiento. Estas leches tienen un costo muy alto y en general tampoco se consiguen en el mercado, por lo tanto, son las obras sociales, las empresas de medicina prepaga o el Estado quienes se hacen cargo de suministrarlas. En Rosario, la Municipalidad asume la entrega a quienes se atienden en hospitales o centros de salud pertenecientes a su órbita.
  Familias con chicos con alergia alimentaria que hablaron con este diario señalaron que las demoras en el suministro son frecuentes y que por otra parte no siempre se les entrega la cantidad de latas indicadadas por los profesionales. Más consultó a Ignacio Gómez, a cargo de la dirección de centros de salud de la Municipalidad de Rosario. El funcionario destacó que “las leches para chicos con alergia u otros problemas de salud se entregan por los mecanismos habituales que están bien aceitados y son ágiles. Son productos que auditamos todas las semanas y por lo tanto tenemos un muy buen control sobre los mismos. Son productos carísimos que la Municipalidad entrega de acuerdo a la prescripción del profesional a cargo. Lo que se indica se aprueba en auditoría y se entrega”, enfatizó.
  “La mayoría de las prescripciones se hacen en el hospital Vilela. Las realizan la nutricionista o la gastroenteróloga. Entendemos que a veces pueda existir alguna demora eventual, propia de los procesos de compra o porque no hay stock en droguería, o porque son leches importadas y a veces hay problemas pero la Municipalidad garantiza que lleguen al paciente”, señaló Gómez.
  Algunas mamás manifestaron que es un problema tener que ir todas las semanas a buscar las latas teniendo en cuenta que se trata de tratamientos largos. “Desde los centros de salud las entregas son mensuales pero hay momentos en los que las entregas son más prorrateadas por cuestiones de pagos. Sabemos que puede implicar una molestia ir a buscarlas pero es la manera que tenemos para que el procedimiento sea viable. Tenemos que buscar un equilibrio porque hablamos de un volumen importante y de un costo alto”, manifestó el funcionario quien admitió que, entre otras causas, gracias a diagnósticos más tempranos hay muchos más casos de chicos con alergias alimentarias.
  Gómez destacó: “Quiero llevar tranquilidad a las familias porque el Estado municipal está muy comprometido en esto. Y más allá de algún caso puntual lo que el médico indica es lo que entregamos”.

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