Edición Impresa
Miércoles 06 de Abril de 2011

La llave de las emociones

La noticia siempre corre detrás, o delante, de los acontecimientos cotidianos. Y por eso, generalmente, se pierde de destacar ese puñado de sensaciones que se viven en un show de semejantes características, como el de U2 anteayer, en la despedida argentina.

La noticia siempre corre detrás, o delante, de los acontecimientos cotidianos. Y por eso, generalmente, se pierde de destacar ese puñado de sensaciones que se viven en un show de semejantes características, como el de U2 anteayer, en la despedida argentina.

No importó que sea el primero, el segundo, o el tercer recital de la gira "360º Tour", ni tampoco que haya estado León Gieco cantando "Sólo le pido a Dios", o que la lluvia se haya convertido en una amenaza constante, y los que estuvimos en el campo (donde el estadio techado no cubre) hayamos visto empapados las más de dos horas de concierto. Sí importa, y mucho, que una canción como "One" o "Miss Sarajevo" siga emocionando como el primer día. O que U2 sea una banda que se sigue empeñando en defender la paz social en todo el mundo.

Y si algunos tildan a Bono de demagogo u oportunista, ¿cómo habría que llamar a quienes cantan tanta pavada previsible enlatada? ¿No es eso una demagogia o un oportunismo de la mediocridad?

U2 quizá no sea la mejor banda del mundo, podría apostar a ser más rica melódicamente y a no repetirse tanto en lo rítmico, pero hace 35 años que juega en primera y tiene la llave para abrir la puerta de las emociones. Y eso, como ocurrió el domingo pasado en La Plata, es algo que a esta banda irlandesa se lo voy a agradecer de por vida. "No se olviden de nosotros" repitió Bono en el show. Bienvenida la buena memoria.

Comentarios