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Viernes 04 de Mayo de 2012

"La lectura debe ser un derecho constitucional"

El escritor Mempo Giardinelli disertó en Rosario y dijo que leer “es esencial” porque “fortalece la libertad y la democracia”

"La lectura debe ser un derecho constitucional”, dijo, sin vueltas, el escritor Mempo Giardinelli durante la conferencia “El derecho a leer” que ofreció en la Biblioteca Argentina durante la III Semana de la Lectura Rosario. Y hubo más: advirtió que “hoy en la escuela se lee todavía bastante desorientado, depende de la voluntad y preparación lectora de cada maestro”.

En la primera fila de la biblioteca estaba la intendenta municipal, Mónica Fein. Una presencia que el escritor agradeció. Y, antes de meterse de lleno en su disertación, recorrió con la mirada la inmensa sala centenaria y pidió: “Cuídenla, es una de las pocas que quedan con estas características”.

Enseguida se dedicó a promover que la lectura sea considerada un derecho constitucional. Y buena parte de su charla fue para argumentar en favor de esta idea.

“Todos los derechos constitucionales se relacionan directa o indirectamente con la lectura. La democracia misma depende de la lectura”, señaló, y propuso: “En un futuro, el derecho a leer deberá incluirse en la Constitución nacional. Porque leer fortalece la libertad, es un derecho de todos y todas, esencial para la sociedad democrática”.

Democracia. El escritor y periodista chaqueño vinculó todo el tiempo la práctica lectora al ejercicio de la ciudadanía plena. En esa línea, se preocupó por recordar que fue “durante la dictadura, con la desaparición y la quema de libros, que se condenaron a la desaparición y al exilio de la lectura”.

Y por eso una vez más subrayó que “en democracia, la lectura tiene que ser política de Estado, un derecho universal, porque toda democracia depende de ella”.

Aludió que esta idea de hacer de la lectura un derecho estaba enunciada en los “Derechos universales de los niños a escuchar cuentos”, elaborada por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc). Un texto imperdible que, entre otras bellas definiciones, dice: “Todo niño tiene derecho a quedarse dormido mientras le leen un cuento”, “a que le cuenten un millón de veces la misma historia” y “a crecer acompañado de las palabras mágicas de «Había una vez...»”.

También en esta meta de poner a la lectura en el rango del derecho y del deber del Estado de asegurarlo para todos, recordó que cuando se discutía el anteproyecto de la nueva ley de educación nacional (aprobada en 2006), desde la fundación que preside notaron que la lectura no tenía lugar, no existía para esta norma. “Lo señalamos como inconcebible que se legislara en educación sin mencionar la lectura”, dijo, y señaló que se logró así que se la incorporara en varios de los artículos de lo que hoy es ley.

Ausencias. La sala de la Argentina no estaba llena, al menos como la relevancia del conferencista lo ameritaba. Mala difusión, argumentan muchos. Lo imperdonable fue la poca presencia de docentes, sobre todo porque en la presentación de la charla se hizo notar que la misma había sido declarada de “interés educativo provincial”.

Por desidia, pereza o decisión política, lo real es que esa noticia a las escuelas no llegó, al menos a tiempo. Tampoco hubo entusiasmo oficial para provocar esas ganas de estar. Como ya es costumbre, el Ministerio puso tardíamente a circular la posta burocrática (al igual que avisa el pago de sueldo o la modificación en el llenado de una planilla) de que estaba permitido que asistiera “un docente por escuela”, que haya participado del proyecto provincial “Palabras al viento”. Una pena.

Esas ausencias mucho tienen que ver con lo expresado por Giardinelli esa tarde del último viernes de abril: “Hoy en la escuela se lee todavía bastante desorientado, depende de la voluntad y preparación lectora de cada maestro”.

De todas maneras, valoró las políticas encaradas a nivel nacional en relación con la lectura y la distribución de libros, y que se haya conseguido que sea “una política de Estado”. Y marcó que si bien “la escuela hace mucho, falta hacer más”.

Cuestión política. Todo el tiempo buscó dejar en claro que la idea de lectura que motoriza “trasciende a la pedagogía, que no es una cuestión de didáctica o al menos no sólo de didáctica, sino que es una cuestión evidentemente política”.

En consonancia con este concepto de relacionar también lectura con disfrute y crecimiento, dijo que la lectura no puede ser evaluada “porque neutraliza el placer”, o bien como definió: “Evaluación mata deseo”.

Giardinelli sostuvo: “La lectura es el mejor camino hacia el saber, y es un gesto de amor, un ejercicio de amor responsable” y más también: “Cuando un docente se para y lee en voz alta a sus alumnos, se para a «dar»”. Entonces insistió con su conocida batalla para que se recupere la práctica de la lectura en voz alta, “que es la más amorosa, gratuita y en libertad” que se pueda ofrecer y que “genera el deseo de leer”.

Mejores lectores. En 1996 Giardinelli donó su biblioteca personal de 10 mil volúmenes para la creación de una fundación, que tiene sede en Resistencia (www.fundamgiardinelli.org.ar). Está dedicada “al fomento del libro y la lectura”, pero además promueve con distintas acciones “la docencia e investigación en pedagogía de la lectura”. Además ha creado y sostiene diversos programas culturales, educativos y solidarios, como el de las  “Abuelas Cuentacuentos”.

En su conferencia compartió que por estos días prepara un libro que planea titular “Qué leen los argentinos”, porque parte —expresó— de un país que ya lee.

“La Argentina es un país que lee mucho más que hace diez o veinte años. Eso significa que ahora viene el baile duro: elevar el nivel y calidad de la lectura”, desafió al final.

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