La ciudad
Domingo 22 de Mayo de 2016

La larga batalla legal por un presunto abuso sexual de un padre a su hijo

Una mujer denunció a su ex esposo. Aunque había evidencia para indagarlo, la Justicia lo sobreseyó. El caso ya llegó a la Corte Suprema de la Nación.

"Yo no me llamo como mi papá". Cuando Franco C. se paró frente al aula y pronunció la frase, ni la maestra de primer grado ni sus 25 compañeritos de clase podían imaginar lo que seguiría. Pero el nene, de seis años, no se detuvo: "No me llamo como mi papá porque él es malo", agregó. Lo que vino después dejó perplejos a todos, pero sobre todo a la docente, que es quien entendió de qué se trataba. A su manera, Franco contó con detalles que el papá había abusado sexualmente de él cuando era más chico y dio a entender que esa era la razón por la cual no quería usar su apellido. "Él es malo", repitió.

El episodio sucedió los primeros días de este año escolar en un aula de un colegio religioso del centro de Rosario. Pero no fue el primero: hace tres años, cuando el papá hizo lo que para él lo convierte en un hombre malo durante un encuentro pactado en el régimen de visitas, fue el mismo Franco quien se lo contó a la mamá, en el lenguaje propio de un chico de esa edad.

Aquella vez la mujer denunció penalmente a su ex esposo, del que llevaba divorciada hacía un tiempo, y desde entonces libra una batalla legal para que la Justicia escuche a su hijo. Pero eso jamás sucedió y la petición de la madre se discute ahora en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, donde pronto habrá una resolución.

Lo que debe decidir el máximo tribunal es si convalida las decisiones previas de una jueza, un camarista y la propia Corte Suprema de Justicia de Santa Fe. Se trata de la resolución que sobreseyó al hombre denunciado por abuso sexual contra su hijo pese a que, según la madre del nene, en la causa hay pruebas de que el delito existió.

Quien consiguió llevar el caso hasta la Corte de la Nación es María Paula González Tomassini, una abogada de 36 años especializada en la defensa de Niñas, Niños y Adolescentes, docente universitaria y mediadora. También es la madre de Franco.

González Tomassini afirma que su hijo no sólo fue víctima del abuso sexual del padre, sino también de "discriminación y violencia institucional" por parte de la Justicia santafesina. Su reclamo ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que el sobreseimiento del padre del nene quede sin efecto tiene el aval del Instituto Municipal de la Mujer de Rosario, la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Santa Fe y la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia.

Cómo empezó. Según la denuncia, el abuso sexual contra Franco se produjo durante el régimen de visitas cuando él iba a cumplir tres años. Ni bien se enteró por el relato del propio nene, la mamá fue a una fiscalía y lo denunció. Se abrió así una causa judicial que acumuló evidencia a favor del relato del nene: los testimonios de una médica forense, de la psicóloga del chico, de las maestras del jardín de infantes y de la madre, entre otros.

• Silvia Mirta Cavallini, la forense, constató lesiones anales y sugirió en un informe oficial evitar que el nene volviera a tener encuentros a solas con el papá y, "si fuera necesario", incluso suspenderlos.

• La psicóloga declaró tres veces y aportó evidencia sobre el temor de Franco a su papá y otras conductas que le daban verosimilitud al abuso del que fue víctima.

• Las maestras contaron repetidamente que el chico había experimentado una regresión en el control de esfínteres y que describía a su papá como alguien que le había hecho cosas malas.

Para González Tomassini se imponía una medida de prueba crucial: que el chico hablara en Cámara Gesell. Allí el nene hubiese conversado con un especialista ante la presencia imperceptible para él de la fiscal, los defensores del padre, de su madre y de la jueza Alejandra Rodenas, que es quien tenía a su cargo la investigación. La mamá de Franco pidió esta medida una y otra vez, pero la jueza se la denegó del mismo modo que se rechazó la posibilidad de intervenir en el proceso a la Abogada del Niño designada por sorteo en el Colegio de Abogados.

"Franco hablaba abiertamente de su abuso. Conmigo, con las maestras, con sus compañeritos, con todos. Pero en el juzgado nunca quisieron escucharlo", afirma González Tomassini. Y añade: "La justicia lo ninguneó, y lo sigue haciendo".

El proceso siguió, pero a pesar de los testimonios y de las lesiones constatadas por la médica forense, el papá del nene nunca fue indagado. A propósito de eso, González Tomassini refiere un episodio cuanto menos extraño: un día el hombre se presentó espontáneamente en el juzgado y declaró ante Rodenas. Ni la madre del chico, que ya era querellante, ni la fiscal Graciela Argüelles, que seguía la causa desde el principio, fueron notificados de ese acto y por lo tanto no pudieron estar presentes para controlarlo. Cuando Argüelles se enteró y se hizo presente en el juzgado le dijeron que la declaración ya había terminado. No pudo hacerle preguntas al sospechoso.

Con el tiempo el papá de Franco fue sobreseído con un argumento contundente: para la jueza Rodenas, el abuso sexual contra el nene no había existido. "No hay elementos probatorios suficientes", escribió en su resolución. En cambio, sostuvo que sí había indicios para suponer que el chico pudo haber sido influenciado por la mamá para perjudicar al denunciado.

Pero González Tomassini apeló y el caso fue a la Cámara penal. Allí pidió la apertura del caso a prueba (significa que el camarista a cargo, Carlos Carbone, podía haber ordenado pruebas no practicadas en primera instancia) y una vez más solicitó que su hijo hablara en Cámara Gesell. Nada de eso le fue concedido y el fallo de Carbone resultó contradictorio: aunque admitió que el relato del nene ante su mamá, la médica forense, su psicóloga y las maestras era veraz, con lo cual corrigió a la jueza de primera instancia, confirmó el sobreseimiento del presunto abusado por aplicación del beneficio de la duda. Lo razonable hubiese sido que dictara una falta de mérito y ordenara que el caso se siguiera investigando.

Convencida de que las garantías de su hijo habían sido violadas reiteradamente en ambas instancias, González Tomassini decidió entonces llevar el caso a la Corte Suprema de Justicia de la provincia. Pero allí también convalidaron la legalidad de los fallos anteriores, aunque la mamá de Franco ataca con vehemencia al menos dos de sus argumentos:

• Uno es que el máximo tribunal santafesino no reconoció el derecho constitucional del chico a ser escuchado.

• El otro es que la Corte sostuvo que no hay pruebas de que, aún habiéndolo escuchado, el resultado de la investigación hubiese sido distinto.

"Es como decir que aunque el niño les gritara a viva voz que fue abusado, ellos seguirían sin escucharlo", sostiene la abogada.

El caso está ahora en la Corte de la Nación. Es el único caso de un sobreseimiento en primera instancia que se discute en el máximo tribunal del país.

Frente a la Corte nacional, González Tomassini cuestionó severamente la actuación de la Justicia santafesina, que para ella discriminó a su hijo y violó todas sus garantías constitucionales. El expediente ya pasó por manos de Ricardo Lorenzetti y ahora está bajo el análisis de Elena Highton de Nolasco.

Mientras tanto el padre de Franco, un piloto aerocomercial "con domicilio desconocido", según González Tomassini, enfrenta tres causas penales por violación de la prohibición de acercarse a su hijo. Una de ellas ya está a punto de ir a juicio. Además, la abogada tramita en el juzgado de Familia a cargo de la jueza Valeria Vittori una causa para cambiar el apellido de Franco por el suyo. Allí también pidió que lo escuchen en Cámara Gesell, "porque es él quien pide no llamarse más como el papá y explica por qué", con el mismo resultado que en los juzgados penales: no le hicieron lugar.

"Esta es una Justicia prejuiciosa para la que los niños no existen. Prefiere garantizar la impunidad de un adulto antes que involucrarse y escuchar a un chico. Mi hijo pide a gritos que lo escuchen, pero hasta ahora ningún juez lo hizo", dice González Tomassini.

– ¿Qué pasará si la Corte de la Nación ratifica los fallos anteriores?

– Voy a seguir luchando para que mi hijo sea escuchado y para que quien abusó de él sea condenado. Voy a ir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

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