La ciudad
Martes 26 de Julio de 2016

La interventora del Pami II criticó a Lifschitz y Fein por demorar obras

Dijo que la Nación tiene el dinero para reacondicionar el lugar, pero que para comenzar es clave un aval de ambos funcionarios que nunca llega.

Una vez más Nación, provincia y municipio entraron en cortocircuito. Las reformas edilicias para poner a nuevo el antiguo edificio del policlínico Pami II, en Arroyito, encendieron la mecha. El gobierno nacional dispone de 800 millones para reacondicionar todo el inmueble, pero necesita un contrato de locación otorgado por el gobernador Miguel Lifschitz y el aval de la intendenta Mónica Fein para exceptuarlo del catálogo de valor patrimonial. La actual interventora de la obra social, Milva Sánchez, fue categórica: "Sería lamentable que esto se transforme en una disputa política, porque con los jubilados no corresponde".

El estado de los policlínicos parece a punto de colapsar. En el caso del que está situado en Olivé al 1100, la calefacción no funciona desde hace 30 días por temor a una fuga de gas, y el ascensor está roto desde hace varias jornadas. Estos son tan sólo algunos ejemplos del mal estado de la infraestructura edilicia, que se arrastra desde hace décadas.

Como primera medida, la intervención local habilitó el traslado de los pacientes que quieran ser reubicados en efectores privados con convenio, mientras ayer una cuadrilla del servicio técnico intentaba reparar el elevador.

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Para Sánchez lo urgente es un tema a resolver, pero no resulta lo prioritario. "Estos problemas se seguirán arrastrando hasta una reforma integral y hasta que podamos realizar el nuevo edificio", presagia la funcionaria.

El nudo que obtura la puesta en marcha del plan de obras parece ser la voluntad política de los Estados provincial y municipal, o bien algún trámite burocrático. El nuevo edificio a construirse en los fondos del policlínico tendrá 10 mil metros cuadrados de superficie cubierta y capacidad para 200 camas de internación. Se destinará a esta obra un presupuesto de 800 millones de pesos.

"Necesitamos que la provincia avale la titularidad del edificio del Pami II (es necesario el okey de la Legislatura) o nos otorgue la tenencia. Hoy somos okupas acá adentro, porque el último contrato de locación es del año 2000. Sin ello, resulta imposible llamar a licitación, porque significaría infringir la ley; y lo que falta es la posesión legítima del bien", sentenció Sánchez.

Sin respuestas. En tal sentido, la funcionario indicó que está tocando todas las puertas. "A Fein le pedimos hace tres meses que nos otorgara la viabilidad para intervenir en un inmueble de valor patrimonial, y a Lifschitz que al menos nos concediera el uso con un contrato de locación. Aún no obtuvimos respuestas de ninguno", admitió

Después de insistir en la necesidad de acreditar la tenencia del inmueble de Arroyito para rápidamente comenzar las licitaciones edilicias, Sánchez le apuntó a los recientes encontronazos entre el presidente Mauricio Macri y el gobernador Lifschitz.

"Sería lamentable que la cuestión del Pami sea vista como una disputa política, porque con ésto no corresponde; con los jubilados no", enfatizó la interventora.

Carta. La funcionaria del Pami afirma haberle enviado una carta a Lifschitz solicitándole una audiencia, pero fue derivada con el ministro de Salud santafesino, Miguel González.

Mientras tanto, los jubilados se esmeran para subir y bajar las escaleras del policlínico. Fatigados, y con poca esperanza de que algo cambie en lo inmediato.

Y el frío se hace notar, ya que se desconectó el servicio de gas en forma preventiva por temor a una fuga o riesgo de explosión.

El problema es que se debe romper gran parte del edificio para reinstalarlo.

Por ello, se licitó la compra de estufas eléctricas que, según estimaciones, estarán instaladas recién dentro de 10 días.

"Son parches en la urgencia, cuando en realidad existe un proyecto que le otorgará dignidad a nuestros afiliados. La gente tiene razón en enojarse", remató Sánchez.

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