El Mundo
Lunes 03 de Octubre de 2016

La inesperada derrota del "sí" en Colombia deja la paz en el limbo

Venció por un puño de votos la negativa a los acuerdos con las Farc. Estas y el presidente Santos ratificaron su compromiso

Fue un balde de agua helada, que cayó cuando todos esperaban los números de una cómoda victoria. El "No" al acuerdo de paz entre el Estado colombiano y las Farc le ganó por unos 60 mil votos al "Sí". Fue una clara victoria para los adversarios del acuerdo, dado que los últimos sondeos previos daban una amplia ventaja para el "Sí", de 62 por ciento a 38 por ciento. El presidente Juan Manuel Santos y las Farc dijeron anoche que continúan comprometidos con la paz.

El "No'' obtuvo el 50,2 por ciento de los votos frente a un 49,8 por ciento de quienes lo apoyaban, una diferencia de poco menos de 60.000 sufragios. Nuevamente, ahora en Colombia, se comprobó que los sondeos fallan, y lo hacen de manera estrepitosa La abstención fue altísima, tal como se anticipaba: votó apenas el 37 por ciento de los empadronados, en un país en el que no existe el voto obligatorio. Las pésimas condiciones del clima favorecieron el ausentismo.

Luego de horas de cerrado silencio, habló por cadena nacional el presidente Juan Manuel Santos, sin dudas el gran perdedor de la jornada junto con las Farc. "La mayoría, así sea por una estrechísimo margen, ha dicho que no. Soy el primero en reconocer ese resultado'', dijo Santos. "Soy el garante de la estabilidad de la nación'', añadió. Santos firmó hace apenas una semana con el jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), Rodrigo Londoño, el "acuerdo final" de paz en Cartagena de Indias. Anoche, Santos convocó a una cumbre de partidos opositores para analizar cómo se sigue y ordenó a sus negociadores regresar a Cuba hoy mismo y reunirse con los líderes de la guerrilla. El jefe de las Farc, Rodrigo Londoño, alias "Timochenko'', lamentó desde La Habana que el "poder destructivo de los que siembran el odio y el rencor hayan influido en la opinión de la población''. Y agregó que mantienen el reto de avanzar en la construcción de la paz. "Al pueblo colombiano que sueña con la paz que cuenten con nosotros'', dijo.

Pero tanto Santos como Londoño pueden ser desmentidos con facilidad: hace pocos días declararon solemnemente que si los acuerdos no eran aprobados en el plebiscito, caían de inmediato. En diferentes ocasiones el presidente Santos y su jefe negociador, Humberto de la Calle, han indicado que no era posible renegociar los acuerdos con las Farc. Desde hoy harán justamente eso. A su vez, Carlos Antonio Lozada, miembro del Secretariado de las Farc, había dicho que no era posible reabrir la negociación. "No existe la más mínima posibilidad de que lo acordado en La Habana sea renegociado; lo acordado, acordado está y no existe esa posibilidad", proclamó durante la reciente Décima Conferencia de las Farc, realizada hace pocos días a modo de despedida de la lucha armada.

Lo cierto es que el país se enfrenta desde anoche a un proceso de incertidumbre, pues en los acuerdos firmados oficialmente el 26 de septiembre pasado en Cartagena por Santos y Timochenko, no aparece un ‘plan B' frente al escenario del ‘No'. El escenario real es que desde el 29 de agosto pasado está activo el cese del fuego y de hostilidades bilateral. Subsiste además la decisión oficial de las Farc de abandonar las armas para convertirse en un movimiento político. Esa fue la gran conclusión de la Décima Conferencia, que se realizó entre el 17 y 23 de septiembre.

Replanteo. Mientras los medios del mundo daban cuenta del resultado y las dos partes proclamaban su vocación de paz, el análisis de los vencedores, liderados por dos ex presidentes, Alvaro Uribe y Andrés Pastrana era que la sociedad no había aceptado unas condiciones demasiado generosas con las Farc. Es que los acuerdos no exigen cárcel efectiva para autores de crímenes gravísimos y otorgan puestos asegurados en el Congreso colombiano. Estos fueron dos puntos muy criticados por los colombianos. Los opositores al acuerdo dijeron que si éste no era aprobado el gobierno y las Farc deben regresar a la mesa de negociaciones. Los opositores quieren específicamente que sean renegociadas las cláusulas que liberan de castigo a los líderes rebeldes responsables de crímenes de guerra y que le den a las Farc diez escaños en el Congreso hasta 2026.

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