Acindar
Domingo 19 de Junio de 2016

La industria santafesina sufre la avalancha importadora en la región

Fisfe y la provincia reclamaron medidas de administración del comercio. Lo que era una amenaza se convirtió en realidad.

Juan Carlos Odisio tiene 83 años. Es de origen piamontés. Nació en Alcorta y anduvo entre chacareros hasta que al terminar la escuela primaria, su mamá lo mandó a vivir a Rosario. "Quería que siga estudiando. Me quedé y acá estamos. Hace nada más que 61 años que tengo este boliche abierto", dice con un dejo de ironía. El "boliche" al que se refiere es la fábrica Bambi, ubicada en Ovidio Lagos al 7100, en la zona sur de Rosario. Que aunque tiene capacidad para fabricar hasta 25 mil heladeras al mes, acaba de suspender a sus 600 empleados al menos por los próximos dos meses. El personal de planta se quedará en su casa y a cambio cobrará el 90% de su salario. "Queremos seguir produciendo. Porque no hay peor cosa para una persona que estar sin trabajo. Toda mi vida he pensado así y por eso cada peso que gané lo reinvertí acá. Pero hoy no quedan más alternativas, porque el problema de las importaciones nos está afectando muy seriamente", plantea Odisio.

Otra de las firmas tradicionales en la zona sur de la ciudad es Gafa Electrolux, anteriormente Frimetal. Fue vendida hace cinco años a una multinacional de origen sueco, con un amplio desarrollo en Brasil. Hoy tiene 360 operarios suspendidos y discontinuó las compras a todos sus proveedores locales. Uno de ellos, Leonardo Martínez, fabrica tapones en plástico inyectado para las heladeras de la firma. Esta semana entregó un pedido pendiente y relató. "Gafa tiene un predio enorme ahí por Battle y Ordoñez, con calles interiores, gente que va y viene todo el tiempo, máquinas. Ahora cuando fui había solamente un portero barriendo. Una tristeza".

Edmundo Salvia es titular de Plasticraft, y fabrica insumos en plásticos para heladeras y otros productos. Además, participa de la Asociación de Comercio de Villa Gobernador Gálvez. "Venimos viendo hace varios meses que nos caen los pedidos. Lo hemos denunciado junto al gobierno provincial en Buenos Aires, pidiendo que se paren las importaciones para evitar que sea peor. Yo acá hago mi propia matricería, tengo una planta que se puede considerar modelo, hay más de cien empleados. Pero con el esquema de costos que tengo, con China no tengo manera de competir".

Por esta situación, Plasticraft redujo personal contratado en las últimas semanas. Lo mismo sucede con varios talleres y empresas industriales chicas, con un efecto goteo que todavía no es percibido por los relevamientos que miden la desocupación. El titular de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario, Claudio Mozzus, indica: "Las estadísticas de empleo no registran todavía una pérdida de fuentes laborales significativas en la industria, pero ya tenemos una cantidad de horas trabajadas muchísimo menor".

El dato es que la mayoría de las firmas pasó los primeros meses del año sin tomar personal, adelantando vacaciones y cortando horas extras.

El ministro de la Producción de Santa Fe, Luis Contigiani, cuestiona con dureza la política implementada hasta aquí para los sectores industriales: "Pareciera haber más lugar para la valorización financiera que para la actividad productiva. Hoy es más negocio hacer bicicleta financiera y jugar con las Lebac que tener una fábrica abierta y crear empleo. La política aduanera no viene demostrado sensibilidad alguna por lo que pasa con las pymes locales".

Más señales de alerta

Las fábricas de heladeras, que acordaron con la UOM suspender el trabajo por 90 días, apuntan a sacarse de encima sobre stock, tras seis meses con baja en las ventas y mayor ingreso de mercadería del exterior.

Desde el gremio metalúrgico advierten que el fenómeno también se repite en otra escala en las siderúrgicas Acindar, Siderar y Laminfer. En todos los casos, hubo suspensión de personal y cierre parcial de las plantas. Como un "efecto dominó", la menor producción de línea blanca o carrocerías, impacta en aquellas fábricas que producen insumos como acero o aluminio. Al escenario negativo, debe sumarse la baja en la construcción y el freno de la obra pública en estos meses.

Los contratos con el Estado nacional para el sector ferroviario también se paralizaron desde diciembre. En la región, el impacto se sintió con retiros voluntarios en los talleres ferroviarios de Pérez y el peligro de cien despidos en la fábrica Agrinar, que ante la imposibilidad de vender tractores, había destinado parte de su personal en el último tiempo a obras de infraestructura. Esta semana, el titular de Smata Rosario, Marcelo Barros, fue recibido por Contigiani y su par de Trabajo, Julio Genesini. "Vamos a buscar juntos alguna alternativa para garantizar la continuidad de los compañeros", aseguró.

Delegados metalúrgicos revelaron también que podría haber problemas a futuro en la firma Inelro, de Salto Grande, especializada en la fabricación de las exhibidoras verticales con las que se venden gaseosas y cervezas en supermercados o quioscos. Según datos de la Secretaría de Comercio Exterior de Santa Fe, el mayor importador en este rubro viene siendo la cervecera Quilmes, con permisos para traer exhibidoras de México.

Otro de los segmentos que registra un notable crecimiento de las importaciones es el autopartista, con el dato llamativo en campanas de freno, de línea pesada para semirremolques. En 2015 habían ingresado 2.100 al país, para un mercado de 60 mil en total. En lo que va de 2016, ya se autorizaron permisos por 31.200 campanas, una suba del 1.500%.

Las alertas también se disparan entre los fabricantes de colectivos, que podría detener su producción en pocos días. El lunes 13, empresarios nucleados en la Cámara de Carroceros de Larga Distancia (Caladi) y obreros del sector mantuvieron en Rosario una reunión con los ministros Contigiani y Genesini. Allí, se analizó que de continuar el ritmo de ingreso de colectivos de media y larga distancia desde Brasil, en pocos días empezarán las suspensiones parciales de personal en las empresas de la zona (ver aparte). En la reunión, Antonio Donello, Secretario General de la Seccional Rosario de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), manifestó: "Si tenemos que salir a la calle para que nos escuchen, lo vamos a hacer. Acá los empresarios, los obreros y las autoridades de la provincia estamos tirando juntos para el mismo lado, defendiendo los puestos de trabajo. El tema es que en Buenos Aires no prestan atención a lo que está pasando acá. No queremos volver a los años 90".

La competitividad

Ante el pedido de controlar importaciones, uno de los argumento esgrimidos por los funcionarios nacionales es que las industrias locales deberían ser más competitivas. Guillermo Rodriguez, socio gerente de Rossi SRL que fabrica los colectivos Niccolo, de doble piso, revela: "Teníamos lista para inaugurar una planta nueva en Pérez, en un predio de 13 hectáreas. Pensábamos pasar de 10 a 30 unidades por mes, con parte de la producción robotizada. Tomamos un crédito y pusimos en ese plan de ampliación de más de cien millones de pesos. Somos los primeros en querer más competitividad, pero no depende sólo de nosotros".

Los carroceros explican, por ejemplo, que una tonelada de caños galvanizados que cuesta 960 dólares en Brasil, acá no se consigue por menos de 1.500 dólares. "El producto final nuestro está un 15% más caro que el brasilero, y achicando márgenes hasta donde se puede, porque en costo ellos están 25% más baratos y tienen escala muy superior. Marco Polo allá hace nueve mil colectivos por año, cuando en Argentina entre todas las empresas no llegamos a mil. Sin algún tipo de mecanismo que proteja, somos todas inviables", agregó.

Guillermo Moretti, presidente de Fisfe y vicepresidente de UIA, utiliza una figura muy gráfica: "Hoy, ni siquiera Techint es competitivo. Licitó en Córdoba para obra pública y perdió con los chinos. Por eso yo digo que vos te podés preparar saliendo a correr todos los días 20 km, hacer guantes y una dieta especial. ¡Pero si el día de la pelea te ponen a Cassius Clay en su mejor época, no hay manera de que le hagas frente!".

Según coinciden todas las fuentes consultadas, las políticas aplicadas a nivel nacional para la industria desde diciembre no ayudaron a mejorar la competitividad, sino todo lo contrario.

Alejandro Taborda, presidente de la UIA Santa Fe, dijo que "con la situación actual empieza el «sálvese quien pueda»". Esto es porque "los empresarios que antes producían se transforman en importadores para sobrevivir, con el agravante de que esa actividad ocupa mucha menos gente".

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