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Sábado 27 de Noviembre de 2010

"La inclusión no es acomodar al chico con discapacidad como a un jarrón"

La educadora Alicia Ligabue defiende el derecho de todos a una misma educación

Alicia Ligabue es profesora de educación especial, actualmente dirige el postítulo "Atención a la diversidad" organizado por el Instituto Superior del Sadop Rosario, y es una experta en el tema.

En diálogo con La Capital , destaca el logro de los tres jóvenes con síndrome de Down que terminaron el secundario. Anticipa que el año que viene, en el plan de capacitación que ofrece el Instituto del Sadop, dictará un seminario sobre inclusión en la escuela media obligatoria.

—¿Son excepciones o algo común los casos de Leandro, Fernanda y Juliana?

—Estos tres jóvenes son excepciones, con nombre y apellido. Pertenecen a las primeras camadas de egresados que llevan las banderas de los cambios. Es una enorme felicidad.

—Los tres son de escuelas privadas, ¿es casual?

—Yo viví la escuela pública y sé de su valor. Pero ahora tiene mucho por resolver, es comprensible que los padres elijan la opción privada. Y la verdad es que la privada está haciendo buenos aportes en este terreno.

—¿Hay más docentes que toman la problemática de la diversidad?

—Sí. Yo hace 17 años que trabajo en este tema y siempre comento que en un principio no era muy bien recibida. Había enojo, eran pocos los que escuchaban y los encuentros docentes terminaban mal. Se iban molestos porque se tocaban algunos prejuicios muy instalados. Pero llegaban también los reclamos de los padres y de los propios docentes que pedían apoyo ya sea porque sus directivos no estaban convencidos, o porque ya tenían a los chicos en la escuela y querían darles respuestas válidas. Diría que el proceso se está dando, pero con obstáculos.

—¿Qué está faltando?

—Un esfuerzo más de parte de quienes tienen las decisiones políticas, para brindar apoyo a las escuelas. Los docentes vienen a las ONGs, a los sindicatos, pero no hacen el reclamo en el lugar justo, para que nosotros podamos garantizar la inclusión.

—¿Qué apoyo buscan los docentes?

—Es común que los docentes digan "no estoy preparado". Carlos Skliar (educador de Flacso) se pregunta "¿quién está preparado para aquello que no ha vivido todavía?". Aquí hay dos itinerarios a recorrer: el actitudinal, que es la sensibilización en relación con el tema, y es cuando hay que hablar de discriminación y de las diferencias humanas, por ejemplo. Y después, cuando hay disponibilidad, aparece el cómo lo hago.

—¿Lo que sobrevuela aquí es el debate por la educación inclusiva?

—Claro, es el gran debate. El sistema educativo se quedó en la integración, que no es ni más ni menos que un paso a la inclusión. El temor que tenemos es que se instale como si fuera el objetivo y no lo es. Hoy la puerta se abre en el nivel inicial, se da esa bocanada de frescura, se les permite ser niños primero, como otros, y después personas con discapacidad. Pero cuando llega a la primaria es como que hay que cumplir con el currículum y ahí nos olvidamos del niño, entonces se lo devuelve a la educación especial. Y este no es el proceso.

—¿Cuál es?

—Cuando hablamos de inclusión, no hablamos de niños y de familias que se tienen que acomodar para entrar al sistema educativo; son ciudadanos sujetos de derecho que han venido con dificultades y que requieren respuestas. El apoyo lo tiene que dar la sociedad en su conjunto. No se trata de acomodar al chico con discapacidad en la escuela como si fuera un jarrón. La inclusión es el intercambio y el enriquecimiento de las dos partes.

—De lo contrario se vive como un favor a alguien.

—Claro, y acá no se trata de favores. Y si los hay son bien repartidos, porque cuando ingresa un niño a la escuela con una discapacidad cambia la escuela, aparecen los valores, está el testimonio constante.

—¿La legislación vigente acompaña a este proceso?

—La legislación supera al proceso que hoy se da. La normativa es muy clara y dice que sólo irán a la educación especial aquellos niños que no puedan estar en la educación común.

—Ahora bien, ¿quién dispone y cómo esa decisión?

—Esa es la enorme discusión que falta. Y digo más: nosotros ingresamos al sistema paralelo de educación especial la pobreza. Entonces, lo primero que hay que hacer es devolver al pobre a la escuela común. Es un acto inmoral lo que pasa.

—¿Usted dice que se derivan chicos a la escuela especial por su condición de pobreza?

—Por pobreza, por desnutrición, por lo que deja como discapacidad la pobreza. A esos niños tenemos que encontrarles la vuelta y devolverlos a la escuela común en forma urgente. Hay que buscar calidad en la docencia, darles herramientas a los docentes, también en su formación.

—¿Qué pasa con la formación de los futuros maestros?

—Yo trabajo en los profesorados de nivel inicial y primario en La Plata y cuando empiezo mis clases les digo a mis alumnos: "Les voy a presentar a un niño que a ustedes todavía no se lo han presentado". Esto ocurre en el último año, cuando recién ven el tema de la diversidad.

 

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