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Martes 19 de Agosto de 2008

La importancia de llamarse d8tHs103p

Las contraseñas pueden convertirse en un dolor de cabeza. El cajero automático nos obliga a cambiar la clave, usamos más de una cuenta de correo electrónico, incluso el teléfono celular y la televisión por cable usan contraseñas para bloquear y desbloquear funciones. No es extraño olvidar un password y maldecir el día que inventamos una regla mnemotécnica para recordar la clave "perfecta".

Las contraseñas pueden convertirse en un dolor de cabeza. El cajero automático nos obliga a cambiar la clave, usamos más de una cuenta de correo electrónico, incluso el teléfono celular y la televisión por cable usan contraseñas para bloquear y desbloquear funciones. No es extraño olvidar un password y maldecir el día que inventamos una regla mnemotécnica para recordar la clave "perfecta".

Lo más seguro es buscar una contraseña fuerte y casi invulnerable, pero que al mismo tiempo nos resulte fácil de recordar. Si la solución es repetir la misma clave para el blog, el correo, los documentos de Word ultrasecretos, las suscripciones de internet y los sitios de redes sociales, entonces el password debe ser a prueba de balas.

Claro, no es una buena idea usar "abretesesamo", quizás la primera contraseña de la historia. Mucho menos "administrador", "12345", "qwerty" (la primera línea de caracteres del teclado), el nombre de la novia, una fecha de cumpleaños o un número telefónico. Suena por demás de ingenuo, pero muchísima gente apela a este recurso tan obvio.

La seguridad de una contraseña se basa en su complejidad. A mayor cantidad de caracteres, más difícil le resultará descubrir una clave a los programas creados a tal fin, que prueban miles de combinaciones por segundo (lo que se denomina método de fuerza bruta).

Los password de dos caracteres en minúscula son apenas 1056. Esto significa que un software dedicado a romper contraseñas demorará menos de un segundo en descifrarla. Pero si la contraseña tiene cuatro caracteres, combinando mayúsculas y minúsculas, las variantes son 17 millones. Aunque sigue siendo un juego de niños para estos programas.

Lo ideal es utilizar minúsculas, mayúsculas, números, espacios y caracteres especiales (como #, $, !, por ejemplo), pero muchos sistemas sólo aceptan claves alfanuméricas. Descartemos entonces los espacios y los caracteres especiales: un password de ocho letras y números es seguro, ya que algunos programas podrían tardar poco más de un año hasta dar con la palabra correcta. Pero hay quienes aún así no se sienten a salvo, entonces la solución son diez caracteres, que representarían casi cinco trillones de posibilidades. Un programa tardaría algo así como 75 mil años en resolverlo.

Pero de esta manera regresamos al principio: ¿cómo hago para no olvidar la clave? Hay un método muy útil, que es usar las iniciales de una frase. Por ejemplo, para recordar la contraseña "nmtqolc" sólo habrá que pensar en la sentencia "no me tengo que olvidar la contraseña". Y la imbatible "mgvaCdSct50a" no es tan difícil de memorizar: "me gustaría viajar a Corea del Sur cuando tenga 50 años".

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