Economía
Lunes 01 de Agosto de 2016

"La imagen personal de Macri está por encima del aval a la gestión"

Carlos Fara | Bío | Especialista en opinión pública, campañas electorales, estrategias de comunicación y marketing gubernamental. Es coautor de "Acciones para una buena comunicación" y ha expuesto en más de 120 seminarios de diferentes países.

Carlos Fara es uno de los más reconocidos consultores políticos de América latina y dueño de una larga trayectoria en la evaluación de los gobiernos y los escenarios. A la hora de poner la lupa en los casi ocho meses de gobierno de Cambiemos, el sociólogo porteño considera que la gestión "está en un punto intermedio".

Durante una entrevista a fondo, Fara revela que la imagen de Mauricio Macri está por encima de la aprobación de la gestión, sostenidas básicamente por las expectativas a futuro que deposita la mayoría de la población. En ese contexto, hace un análisis sobre los nuevos ejes comunicaciones y no duda en sostener que las críticas del presidente al gobernador Miguel Lifschitz tienen como objetivo un intento de penetración entre los electores santafesinos.

—¿Hizo pie el gobierno en la administración del país?

—Está en un punto intermedio. Hay cosas en las cuales el gobierno actuó con mucho profesionalismo, como con el cepo cambiario y los holdouts, algunas negociaciones políticas que hizo con la oposición en las Cámaras y cosas que parecen improvisadas, como con las tarifas. El gobierno está en una etapa de aprendizaje, en un contexto en el que se había planteado si el PRO iba a controlar uno o dos gobiernos, y finalmente terminó controlando tres (Nación, ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires). Eso llevo a que improvisen un poco. Desde el punto de vista de la opinión pública, hasta que no se complete el primer año la gente seguirá dando opiniones en borrador, opiniones parciales, porque es temprano para dar una opinión más definitiva.

—¿Qué dicen sus encuestas?

—Hay dos indicadores. El de la imagen personal de Macri está por encima de la aprobación de gestión. Ha tenido alguna baja el presidente, pero está bien, entre los dos funcionarios de mejor imagen nacional, con 55 por ciento. En su aprobación de gestión está mitad y mitad. Hay dificultades pero las sostienen las expectativas con el futuro.

—¿El tarifazo fue un error no forzado, una muy mala decisión o una medida necesaria muy mal implementada?

—La mayoría de la sociedad esperaba un ajuste y, hoy mismo, no dice que no había que aumentar las tarifas, dice que debió hacerse con otro tamaño y progresividad. Hay detalles técnicos que suenan a improvisación cuando se evalúan las diferentes situaciones geográficas, en un invierno muy frío. El reclamo va por ese lado, por no haber tenido una mirada más cuidadosa en el impacto social de corto plazo. En diciembre, cerca del 70 por ciento, reconocía que Cristina dejaba una situación económica complicada y que debía hacer un ajuste fuerte.

—Es un aliado impresionante para el gobierno tener al kirchnerismo en pantalla 24 horas, con sus íconos caídos en desgracia, con la mezcla de bolsos tirados al convento, las cajas de Florencia y los billetes de los hijos de Báez.

—Sí. La gente atribuye como parte del nuevo clima que se estén destapando ollas. El gobierno lo está cobrando políticamente, aunque marchen por otros carriles institucionales. Eso lo está ayudando. Eso le pone un piso a cierto descenso en los sondeos que el gobierno venía teniendo.

—¿Eso tiene una fecha de vencimiento?

—Sí, a fin de año. Eso será un parteaguas para que la gente evalúe. No tanto por los resultados que se puedan alcanzar, sino por las expectativas.

—¿Hay hoy en campo algún opositor que sobresalga y pueda competir con Macri? ¿Massa está en condiciones de reunificar el peronismo?

—Massa no está interesado en una reunificación peronista de corto plazo. Con los resultados en la mano de las elecciones de 2007, verá. Tampoco le sirve conducir ahora al peronismo, porque el puede mostrarle a la sociedad que derrotó al kirchnerismo en 2013. Se le reconoce el rol de opositor responsable, independientemente de su pasado kirchnerista que, a algunos, les genera dudas.

—¿A los profesionales de la comunicación política, esta reunión Macri-Tinelli, con fotos de Snapchat incluidas, los obliga a establecer otros parámetros de análisis de la realidad?

—Hay que ver este tipo de cosas con mirada de largo plazo. Hay cosas que pueden resultar simpáticos hoy y desgraciadas mañana, depende de cómo se gestione. Más allá de las fotos y los canales el tema en la opinión pública es cómo se van generando los climas. El tema Tinelli no muestra un enfoque claro sobre las prioridades de la gente y yo tendería a ser cauto con el uso de imágenes.

—Ahora bien: Macri retrocedió con Tinelli, algo que no hace con los opositores políticos. ¿Es Tinelli el factor de poder al que le teme el presidente?

—Hay una confluencia de cuestiones, porque no era sólo Tinelli. Hay que prestarle atención a climas de opinión que están madurando como para legitimar ciertas cuestiones satíricas, de Tinelli o de cualquier otro.

—Pero tuvo que retroceder.

—Sí, fue así. Macri admite con la recepción en Olivos que la situación se le fue de las manos y que había que atenderlo porque generó algún movimiento en la opinión pública.

—En términos de autoridades institucionales, Macri criticó a Lifschitz casi de manera personal. Algo que no había hecho con casi nadie. ¿Cómo interpreta esta situación?

—Santa Fe durante estos años se sintió discriminada por el kirchnerismo, con falta de respuestas a los reclamos. Ahora empieza una nueva etapa y la gente pide readecuación a esa nueva etapa y tratemos de entendernos. Desde ese punto de vista el "todos tienen que ayudar", Macri se lo dice a Massa pero también al gobierno socialista. Les pide que le den una mano, que no empiecen peleando. Para una provincia que, además, le fue favorable a Macri en términos electorales. Macri pega porque esos mensajes sabe que le están llegando a los santafesinos.

—¿Lo critica a Lifschitz como puente para llegar al electorado?

EM_DASHExactamente. En realidad el presidente está pensando para el año que viene.

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