La ciudad
Lunes 08 de Agosto de 2016

La Iglesia Católica volvió a advertir sobre los "altos" índices de desocupación

El arzobispo de Buenos Aires reclamó "progreso, paz y justicia para todos" y leyó una carta del Papa donde cuestiona el problema del desempleo

La Iglesia volvió a advertir sobre la dura realidad del desempleo. En la misa celebrada en la puerta del templo de San Cayetano, el Arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, reclamó "progreso, paz y justicia para todos". Y leyó la carta que días atrás envió el Papa alertando sobre "índices significativamente altos" de desocupación y pidiendo a los obispos que acompañen a quienes "piden pan y trabajo".

Ante las miles de personas que llegaron al templo del barrio porteño de Liniers desde la madrugada, Poli exhortó a seguir los "mandamientos de la compasión y la misericordia con el otro, que no es mi enemigo, sino mi hermano, mi semejante, mi prójimo". En ese marco, imploró a San Cayetano "que no falte el pan y el trabajo en las familias" argentinas y que "nos dé progreso, paz y justicia para todos".

Acompañando la fiesta religiosa, organizaciones sociales, políticas y sindicales, marcharon desde el santuario hasta la Plaza de Mayo para reclamar al gobierno medidas para enfrentar la inflación y el aumento de tarifas (ver aparte).

El arzobispo de Buenos Aires no hizo mención a esa movilización en su homilía. Sin embargo, recordando el bicentenario de la independencia advirtió sobre la necesidad de políticas públicas que atiendan la demanda de sectores excluidos de la población.

"El acta de la independencia alcanzará su plena vigencia cuando la familia más postergada de los argentinos tenga una casa digna para formar su hogar, donde no falte la asistencia de la salud, la educación y un trabajo digno y honrado", afirmó.

Al predicar el evangelio sobre la "parábola del buen samaritano", Poli señaló que los próceres de la independencia fueron "los primeros samaritanos de la patria" y el ideal que guió sus pasos —el de un país que funcione "como una gran familia" y donde primen la "solidaridad" y la "fraternidad"— está todavía "muy lejos de haberse alcanzado".

Desde Roma. Las palabras del arzobispo fueron seguidas por miles de personas que lo escuchaban mientras sostenían en alto el tradicional ramo de espigas con la estampita de San Cayetano.

Al comienzo de su sermón Poli leyó una carta del Papa Francisco, fechada el primero de agosto y dirigida al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, el obispo José María Arancedo.

En la misiva, el Sumo Pontífice saludaba a los fieles que asistían a las iglesias para pedir a San Cayetano pan y trabajo. Y destacaba que el pan "es más fácil conseguirlo" porque siempre hay personas o instituciones solidarias, "pero el trabajo es tan difícil lograrlo, sobre todo cuando seguimos viviendo momentos en los cuales los índices de desocupación son significativamente altos".

Además advertía que "el pan te soluciona una parte del problema, pero a medias, porque ese pan no es el que ganás con tu trabajo. Una cosa es tener pan para comer en casa y otra es llevarlo a casa como fruto del trabajo. Y esto es lo que confiere dignidad".

Finalmente, solicitaba a los obispos "acompañar a nuestros hermanos que piden pan y trabajo. Y lo hagamos con cariño, cercanía y oración, y pidamos también para nosotros esa gracia".

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