Selección argentina
Jueves 01 de Septiembre de 2016

La identidad rosarina en el banco argentino

Del Flaco Menotti al Patón Bauza, con el Loco Bielsa y el Tata Martino en el medio, con ellos el fútbol de la ciudad tuvo como protagonista a un entrenador en la selección nacional. Lo que generaron: simpatía, respeto y expectativas

Del Flaco Menotti al Patón Bauza, con el Loco Bielsa y el Tata Martino en el medio, con ellos el fútbol de la ciudad tuvo como protagonista a un entrenador en la selección nacional. Lo que generaron: simpatía, respeto y expectativas

Edgardo Bauza contó que hace unos días se reunió para hablar de fútbol con César Luis Menotti. Se conocen de haber compartido el seleccionado argentino, en la etapa previa al Mundial de España 82. El Flaco era el entrenador y el Patón, entonces defensor, entrenó durante cinco meses hasta que un mes y medio antes de la Copa del Mundo fue desafectado. Bauza es quien ocupa ahora el cargo que supo tener Menotti, precursor de técnicos identificados con el fútbol rosarino al frente de la selección, y que prosiguió con otros dos símbolos de la ciudad: Marcelo Bielsa y Gerardo Martino. Más allá de las particularidades, como que Bauza y Menotti surgieron futbolísticamente en Central mientras que Bielsa y Martino lo hicieron Newell's, lo común es que al momento de ser designados ellos para conducir a la selección hubo mayores o menores adhesiones pero no rechazos unánimes ni cuestionamientos generales. Y frente a cada debut, surgió el interés del pueblo futbolero por cada nuevo ciclo iniciado por ellos.

Los cuatro tienen características propias e ideas futbolísticas diferentes, aunque no contrapuestas. Proponen un fútbol ofensivo, si bien Bauza es de todos el que plantea mayores recaudos.

Como se verá, las coincidencias son varias, aparte de que surgieron del fútbol rosarino, más allá de hay que aclarar que Bauza es el único que no nació en esta ciudad sino en Granadero Baigorria. Todos fueron futbolistas, hicieron las divisiones inferiores en los clubes más importantes de la ciudad, como ya se mencionó, y allí debutaron en la primera división. Una vez retirados, siendo entrenadores, cumplieron esa función en esos mismos clubes. Aparte, compartieron planteles. Si Menotti dirigió a Bauza en la selección, Bielsa hizo lo mismo con Martino en Newell's.

La etapa de entrenadores rosarinos en el seleccionado la inició Menotti, de quien no es descabellado afirmar que fue el responsable de la refundación del fútbol argentino. Después de la eliminación argentina en la segunda ronda de Mundial de Alemania 1974, el Flaco comenzó un período que dejó atrás las improvisaciones y los recambios de técnicos permanentes.

El fútbol desplegado por el Huracán campeón de 1973 lo posicionó bien para suceder a Vladislao Cap. Alfredo Di Stéfano era otro de los mencionados, pero finalmente el elegido fue el Flaco. En el mes de septiembre de 1974 firmó su contrato.

Semanas después, el 12 de octubre, con el consentimiento del pueblo futbolero por la figura de Menotti, el entrenador afrontaba el primer partido. Por la extinta y efímera Copa Hispanidad, Argentina enfrentó a España en el estadio de River Plate. La expectativa fue importante para esos tiempos en los que la selección entusiasmaba poco. Las populares se agotaron un día antes, aunque las plateas no llegaron a venderse en su totalidad. Alrededor de 30 mil espectadores presenciaron el empate 1 a 1, con gol de Roberto Rogel. De los que jugaron, el único que luego participó en el Mundial 78 fue René Houseman.

Menotti, quien también llegó a ser entrenador Newell's (lo dirigió en forma interina en 1970, en su primera experiencia como DT), probó a futbolistas del interior del país como nunca antes, ni después, postuló un juego ambicioso y ofensivo, alcanzando el título en el Mundial 78, sin olvidar la sospechosa goleada a Perú para llegar a la final.

Marcó un antes y un después en el seleccionado, que ni siquiera se opacó con la discreta actuación en el Mundial de España 82 y una eliminación en la segunda ronda que marcó su final.

A partir de Menotti durante un largo tiempo se respetó el período contractual de los entrenadores de la selección. Cuando Daniel Passarella se fue tras la derrota de Argentina en los cuartos de final del Mundial de Francia 98, la aparición de Bielsa no extrañó, aunque la principal opción del entonces presidente de la AFA, Julio Grondona, era José Pekerman. El entonces entrenador de las selecciones juveniles descartó el ofrecimiento y prefirió continuar como director general de la selección.

Bielsa se encontraba en Espanyol de Barcelona y se hizo cargo de la selección, con la aprobación mayoritaria del hincha. Serio y de convicciones firmes, con títulos en Newell's y Vélez, el juego vertical, intenso, agresivo y ambicioso que desarrolló en esos equipos y que llevaría adelante en el representativo nacional sedujo a muchos.

Confirmado en la selección en septiembre de 1998, su primera presentación fue en febrero de 1999. Con todos futbolistas del ámbito local, la selección jugó contra Venezuela en Maracaibo. Ganó 2 a 0, con tantos de Walter Samuel y Marcelo Gallardo. Ellos dos, además de Germán Burgos, Juan Pablo Sorínn, Claudio Husaín y Marcelo Gallardo llegaron al Mundial de Corea-Japón 2002.

Desde el día en que los argentinos siguieron por televisión el amistoso frente Venezuela, hubo entusiasmo por un seleccionado que siempre quería ser protagonista. Los resultados lo avalaban. La selección se lució ganando las eliminatorias.

Ese ex defensor, con apenas 3 partidos en 1976 y otro en 1978 en la primera de Newell's, y que luego inició su trayectoria de entrenador en el banco leproso, con dos vueltas olímpicas, perduró en la selección hasta su renuncia, en septiembre de 2004. En ese período quedó una repentina despedida en el Mundial 2002, en la primera ronda, y la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Lo del Mundial transformó la exaltación de una gran proporción de la población, que presagiaba la coronación, a los cuestionamientos sin piedad. Ninguna novedad.

Otro técnico identificado con el rojinegro fue el que devolvió a un rosarino al banco del seleccionado: Gerardo Martino. Reemplazó a Alejandro Sabella, que no quiso continuar tras el subcampeonato en el Mundial de Brasil 2014. Como Menotti y Bielsa, el nombramiento del Tata fue vista con agrado, a partir del juego vistoso del Newell's que condujo entre 2011 y 2013, con un equipo que siempre fue animador en cada competencia que participó y que dio la vuelta olímpica en el torneo Final 2013, aparte de avanzar hasta las semifinales de la Libertadores de ese año.

Mejor imposible le fue a Martino en su primer examen. Un mes y medio después de la final del Mundial de Brasil, Argentina se reencontró con Alemania, en Dusseldorf, con el pueblo futbolero siguiendo las imágenes por televisión con grandes expectativas, por el rival y también por el inicio de un nuevo período, con el Tata al frente y el fútbol distintivo que tanto defendía y que traía como antecedente. La selección venció por un contundente 4 a 2, con las conquistas de Sergio Agüero, Erik Lamela, Federico Fernández y Angel Di María.

La vocación por atacar, la salida desde el arco al ras del piso, el buen trato de pelota y la apertura de juego hasta encontrar la mejor opción de pase constituyeron el sello distintivo de Martino en una selección que no terminó de levantar vuelo con regularidad, aunque tampoco para ser implacables con la tarea del entrenador. Algunas actuaciones flojas en las eliminatorias, y ante todo, las derrotas en las finales de la Copa América 2015 y 2016, generaron cuestionamientos.

Martino decidió no continuar y luego de analizarse varias opciones, Diego Simeone, Jorge Sampaoli y Miguel Angel Russo, entre otros, Edgardo Bauza se convirtió en el sustituto. Por cómo se sucedió todo, y por los nombres con los que debió competir, el Patón fue el más inesperado de los nombramientos comparado con Menotti, Bielsa y Martino.

Sin tratarse de un entrenador indiscutible, es aceptado y respetado en un principio por los seguidores de la selección. Mesurado, sin declaraciones altisonantes ni polémicas, de conceptos claros, se abren expectativas con respecto a este nuevo período del seleccionado.

Cuenta con el aval de la buena trayectoria por diversos clubes del país y del exterior. Obviamente resaltan los títulos en la Copa Libertadores con Liga de Quito (2008) y San Lorenzo (2014).

Bauza habla de una selección que sea protagonista. Lo que no implica que a diferencia de los antecesores rosarinos asuma mayores preocupaciones defensivas. No es que los otros no las tuvieran, pero ideaban el fútbol mayormente a partir de la posesión.

Lo que mostró Bauza hasta acá es que sus equipos tratan de atacar con asiduidad, pero a la vez asumiendo distintos planteos a partir de las fortalezas del rival, algo que habitualmente no ocurría con los otros tres.

La mirada en el otro, en lo que puede hacer tiene una importancia mayor para Bauza que la que le pudieron darle en su momento Menotti, Bielsa y Martino. El estreno de Bauza, tal cual ocurrió con los otros tres, también despierta interés en el público argentino. Tiene como aditamento que es el único de los cuatro al que le tocará debutar en una competencia por los puntos, la eliminatoria sudamericana.

Bauza es por ahora el final de esa línea recta, en cuyo comienzo aparece Menotti y que tiene puntos intermedios con Bielsa y Martino. Más allá de cómo les fue, ninguno tuvo un paso intrascendente por la selección. De Bauza depende hacer lo mismo.

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