Opinión
Lunes 09 de Enero de 2017

La humildad

Según la Real Academia Española, "humildad" tiene tres acepciones: 1) Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento; 2) bajeza de nacimiento o de cualquier otra especie; y 3) sumisión o rendición. Nos interesa la primera, para aplicarla al trabajo psicoterapéutico. Y reemplacemos virtud por habilidad desarrollable; lo que agrega movimiento y aprendizaje.

Según la Real Academia Española, "humildad" tiene tres acepciones: 1) Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento; 2) bajeza de nacimiento o de cualquier otra especie; y 3) sumisión o rendición. Nos interesa la primera, para aplicarla al trabajo psicoterapéutico. Y reemplacemos virtud por habilidad desarrollable; lo que agrega movimiento y aprendizaje.

Los psicoterapeutas trabajamos con significaciones construidas por nosotros, interpretaciones de hechos vitales (reales o imaginados) que se nos presentan entrelazados en narraciones coherentes y creíbles. Construir los significados no es leer la borra del café. Que un dolor de lumbares signifique que el paciente atraviesa un momento bisagra en su vida, es mas interpretar los sueños por los significados de la lotería, que un acto de comprensión del sufrimiento humano en toda su complejidad. Se sabe, las simplificaciones son siempre seductoras. Nuestra ignorancia sobre la vida del paciente, sus sufrimientos, sus posibilidades y limitaciones; nos deja con la sola herramienta de construir conocimiento sobre aquello por lo que consulta y sobre sus vidas. Lo que invita, obviamente, a la humildad. Lo que no significa ser dubitativo en la práctica. La inseguridad y la duda, se perciben rápidamente y afectan directamente la efectividad del tratamiento. Sí significa que hay que ser precavidos en las intervenciones. En no afirmar "las cosas son así"; porque "así es como las entendimos en un determinado momento", que no es lo mismo. Afirmar con seguridad cuál será el final, supone minimizar el hecho de que los finales suelen ser abiertos, más allá de ciertos determinismos. Muchos acontecimientos suelen ser imprevisibles, así como sus efectos.

Lo que define a la psicoterapia como una co-construcción de significados. Una generación compartida de conocimientos para poder operar. Los pacientes muchísimas veces corrigen nuestras versiones construidas sobre sus sentires o motivaciones. Muchas veces el "no estoy de acuerdo", es mas un "le erró en lo que cree que me llevó a hacerlo", o un "lo que me propone es imposible para mí, porque me conozco"; que un "no quiero saber nada de eso que me está refiriendo".

Las intervenciones se dan en el interior de una estrategia o plan también construido. Sobre los pacientes, el diagnóstico probable, sus fortalezas y debilidades, sus experiencias exitosas y fallidas, sus temores; requieren de una estrategia para intervenir. Plan que es siempre un modelo teórico con resultados esperados. Esta estrategia prefijada está en permanente revisión: las limitaciones de ambos lados y lo inesperado; lo exigen.

Humildad además necesaria porque estos conocimientos para generar cambios en las personas; supone una enorme responsabilidad y poder relativo. Lo que no deben tomarse a la ligera. Cabe aclarar que este "poder sobre la vida de las personas", no es exclusivo del campo psi. La responsabilidad profesional, es universal.

Considerando la indiferencia, y la violencia y soberbia reinantes; la humildad es casi una necesidad universal.

Raúl G. Koffman

Psicólogo

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