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Sábado 21 de Febrero de 2009

La hora de la autonomía en los aprendizajes

El ingreso a la vida universitaria o de un estudio superior indica una ruptura con el sistema educativo formal, eso implica para los jóvenes tomar nuevas decisiones en sus vidas. Pero no todos están preparados para asumir estos desafíos, por eso esta dificultad suele manifestarse en fracasos en el rendimiento académico.

El ingreso a la vida universitaria o de un estudio superior indica una ruptura con el sistema educativo formal, eso implica para los jóvenes tomar nuevas decisiones en sus vidas. Pero no todos están preparados para asumir estos desafíos, por eso esta dificultad suele manifestarse en fracasos en el rendimiento académico. "De alguna manera este comienzo — de un estudio superior— está marcando que se dejó de ser el adolescente que era y está optando, lo que implica hacerse cargo de sus elecciones", analiza la educadora Alicia Pintus, directora regional de la Facultad de Desarrollo e Investigación Educativos, de la Universidad Abierta Interamericana (UAI).

Claro que para todos no es por igual. Pintus señala que mientras "algunos saben con claridad qué les gusta, otros no lo tienen tan claro cuál es su área de preferencia"; el problema es que "se puede cambiar mucho sobre éstas áreas, lo que es difícil en el futuro es cambiar de profesión". "Es —observa— como que hay que pensar algo a largo plazo, cuando la adolescencia no exige eso".

A pesar de que la adolescencia suele prolongarse como etapa de vida, la universitaria demanda asumir esas decisiones que se corresponden con la vida adulta. "El nivel superior reclama independencia y autonomía para el estudio, cuestiones que quizás en el secundario no eran tan exigidas. Eso significa que muchos jóvenes, de pronto, se encuentran con la vida adulta, en el sentido de que ahora deben arreglárselas por su cuenta y hacerse cargo de cuestiones que antes no se hacían", explica Pintus.

Para la docente esto significa también afrontar los típicos problemas que aparecen a la hora de sentarse a estudiar una materia universitaria. Uno de ellos es la comprensión de textos académicos y específicos a las disciplinas que se aprenden, y sobre los que los alumnos del nivel superior muchas veces muestran carencias en la habilidad de su manejo.

Jóvenes lectores

“No estoy segura de que los jóvenes no lean, sobre todo si pensamos que son usuarios del chat, internet y los mensajes, pero no leen lo que nosotros necesitamos que lean”, comenta sobre las dificultades que aparecen a la hora de hablar de técnicas de estudio. Al respecto comenta que suele aconsejar a sus alumnos del primer año universitario que pongan en práctica sencillas ideas para corregir estas falencias, como ir a una librería con bar, sentarse a tomar algo y hojear los libros. Es una posibilidad para “que descubran el placer de leer libros”.

La especialista apunta a una problemática más compleja que engloba los retos que viven los estudiantes cuando ponen un pie en el nivel superior. “Desde hace mucho se dice que tenemos una escuela moderna y unos alumnos posmodernos, bueno todavía no hemos podido resolver eso”, expresa para mirar críticamente lo que considera una enseñanza con rasgos todavía muy enciclopedista.

El efecto inmediato de ese dilema es que cuando los alumnos llegan a la facultad se espera que sepan qué tienen que hacer, pero eso no pasa. Aunque para Pintus no es correcto echar culpas para atrás, consultada sobre qué puede hacer la escuela secundaria para ayudar a un mejor ingreso a la Universidad, no duda en responder que “la escuela media está tratando de resolver este problema, porque ya lo está reconociendo”.

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