Ovación
Sábado 29 de Octubre de 2016

La hora de dar el salto

Newell's tiene la chance de empezar a ser considerado en la pelea arriba ante un rival de calibre como el Ciclón.

Es un campeonato larguísimo. No como los viejos Metropolitanos pero parecido. Entonces, proyectar desde ya un objetivo de protagonismo se hace difícil de cumplir. Más para este Newell's que se propuso engrosar el promedio como meta exclusiva para no sufrir ulterioridades y hacer un colchón en estos tiempos que fueron convulsionados en lo político, que repercutieron dentro de la cancha y, sobre todo, alrededor de ella con mucha violencia. Pero así son las cosas al llegar a la 7ª fecha y pasar este primer cuarto de torneo. El equipo de Diego Osella es el único escolta, de mínima va a quedar en esa posición pase lo que pase mañana ante San Lorenzo, uno de los terceros, y entonces las oportunidades hay que aprovecharlas. Viene con el envión inestimable de vencer en el clásico, en la cancha del rival y en tiempo adicional. Para mejor, su rival presentará una formación alternativa. El banquete está servido como para despreciar semejante convite. Hasta el entrenador lo sabe y lo declama.

Y no se trata de dejar de lado la humildad que mostró este Newell's en estas siete fechas, reflejada en una postura en general conservadora por conciencia de carencias, sobre todo. Está bien que se viene de un proceso de degradación futbolística, de incertidumbre en cuanto a la confirmación de la continuidad de Osella y de un armado de plantel que no despertó entusiasmo. Pero el técnico, un hombre adecuado para esas lides, se arremangó, ordenó los recursos e hizo del conjunto rojinegro un hueso duro de roer. Se podrá decir que ante Central pateó tres veces al arco, que equipos como Temperley lo tuvieron acorralado, o que tampoco deslumbró en el empate ante Sarmiento o las victorias sobre Tigre y Gimnasia, pero a todos ellos le costó entrarle y ese mérito apuntala también una buena campaña.

Osella dijo ayer (ver aparte) que prefiere pasar desapercibido, pero de tanto hacerlo resulta que quedó en el centro de las luces. También que mañana en un Coloso que estará exultante como hacía mucho no se lo veía, Newell's puede dar "un golpe" de escena, que significa bajar a un equipo elogiado por todos hasta ahora como San Lorenzo. El técnico asume esa mayor responsabilidad, porque cree en definitiva que Newell's pueda dar un salto que lo posicione en otras esferas y le renueve objetivos. La certeza de que su colega azulgrana pondrá una formación con mayoría de suplentes, porque vienen de clasificar a semifinales de la Copa Sudamericana el jueves en Chile y ya el miércoles deben jugarla (ante Chapecoense, en el Nuevo Gasómetro), obliga por supuesto a pensar más en grande.

¿Se verá un Newell's como el arrollador del primer tiempo sobre Atlético Tucumán o conservará su postura precautoria hasta ver que el camino se despeje sin perder la paciencia? Quizás ni tanto ni tan poco, pero sí hay conciencia de que cambiar el chip es ahora, más porque después vendrán los otros dos de los "grandes" de Buenos Aires, Racing (V) y River (L) que están también terceros, y en el caso del millonario abocado además a la Copa Argentina. Estudios psicológicos determinan que después de ganar un clásico, más en el contexto anterior que afrontaba Newell's ante Central, viene una inevitable relajación. Semejante peso que se sacó de encima el equipo de Osella lo puede invitar a sentirse hecho. En ese sentido, San Lorenzo será la mejor chance de correr ese techo.

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