Educación
Sábado 04 de Septiembre de 2010

La historieta, ideal para entusiasmar en la lectura

Hoy es el Día Nacional de la Historieta. Aseguran que el género es un excelente recurso para el aula.

En pequeños cuadritos pueden contarse grandes historias. Generaciones de argentinos crecieron leyendo a la contestataria Mafalda, soñaron con los largos y errantes viajes de Nippur de Lagash, o se estremecieron con el canto de muerte de los Manos, aquellos invasores que llegaron a la Argentina de El Eternauta. Hoy, en su día nacional, la historieta puede considerarse también como un recurso didáctico para abordar temas escolares.

"La historieta no es para nada un género menor, es muy complejo y también válido para iniciar a un chico en la lectura". Así lo entiende Analía Calafato, profesora de didáctica de la lengua y la literatura en el nivel terciario. Confiesa que de niña leía las historias de Intervalo, aquellas tiras que publicaba la editorial Columba, y también al Pato Donald, "antes de que Dorfman y Mattelart nos explicaran cómo desde ellas había una penetración cultural".

Para Calafato, la historieta es un espacio de una gran riqueza para trabajar contenidos escolares, "sobre todo porque integra distintos lenguajes". A modo de ejemplo, la docente recuerda clases de psicología en la secundaria, cuando una profesora se valió de las tiras de Mafalda para abordar distintas cuestiones. "Esa historieta es una pieza maestra de filosofía, de ciencias sociales y de política", agrega.

La realidad de otro modo

Pero más allá de la validez de este género como recurso didáctico, la especialista en lengua expresa que el punto es flojo "está en analizar si los docentes saben qué hacer con una historieta para no desaprovecharla".

Una mirada complementaria es la que aporta el historietista rosarino Carlos Barocelli, de la Asociación de Dibujantes del Litoral, quien recuerda que de chico solía participar de concursos intercolegiales de este género.

"Hoy en día doy charlas a los chicos en los distritos municipales, y ellos se muestran muy interesados por este género, porque puede despertar mucho la imaginación, pero además permite percibir la realidad de otro modo, ya sea a través de la mano del dibujante o la del guionista", cuenta Barocelli. Coincide con la opinión de Calafato y sostiene que la historieta debería ganar más terreno en las aulas, ya que bien utilizada, puede ser un recurso válido también para acercar a los alumnos a la lectura.

El Eternauta, al aula

En 2007, a 50 años de la aparición de la gran historieta argentina escrita por el desaparecido guionista Héctor Oesterheld y dibujada magistralmente por Francisco Solano López, el Ministerio de Educación de la Nación distribuyó en las escuelas secundarias un ejemplar de El Eternauta.

Ambientada en la Argentina de fines de la década del 50, El Eternauta cuenta la resistencia realizada por un grupo de personas frente a una invasión extraterrestre. En el medio, habrá sacrificios y la clara convicción de que el héroe, a diferencia de la mayoría de los cómics, en este caso es colectivo.

"Estaba en nuestra ilusión inventar aventuras y entretener a los chicos, y al mismo tiempo enseñarles ciencia, cultura y sobre todo conducta. Había una intención ética y moral", sintetizó Solano López, en el acto de entrega de los ejemplares para los secundarios.

No es la primera vez que la historieta gana en consideración para la lectura de los chicos. De hecho, y también en 2007, la cartera educativa nacional lanzó el programa "Cien obras fundamentales para los jóvenes", que implicó la entrega de algunos de los textos imprescindibles para toda biblioteca juvenil.

Entre obras de Borges, Cortázar, Dickens y Verne, la lista incluyó al Mafalda de Quino, a El Eternauta de Oesterheld, y a Maus, la historieta creada por el sueco de Art Spiegelman, que se vale de las vivencias de un ratón para contar las atrocidades del nazismo.

La experiencia de incorporar la historieta a la enseñanza es una iniciativa que se realiza en distintas partes del mundo. Como muestra, cabe citar el caso de las escuelas de Berlín (Alemania), donde en 2008 la historia del Holocausto fue ilustrada mediante un cómic para chicos del nivel medio.


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