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Domingo 21 de Agosto de 2016

La historia y el futuro de Funes se amalgamaron para celebrar el presente

Ayer se conmemoraron los 141 años de la fundación del pueblo y los 25 años como ciudad, en una celebración como no se recordaba.

Manuel Basílico tiene 91 años y aún recuerda su temprana infancia en aquel pueblito llamado Funes, donde las calles eran de tierra, no tenían luz eléctrica ni teléfono, y las parturientas eran llevadas en sulky a lo de la esposa del herrero, que oficiaba de partera. Basílico mira alrededor y le cuesta creer que haya pasado tanta agua bajo el puente. Porque ese caserío se convirtió en una ciudad que pisa los 30 mil habitantes y que no para de crecer. La misma que ayer celebró los 141 años de fundación y los 25 como ciudad, en un acto donde la nostalgia de los habitantes históricos se vio cara a cara con la perspectiva de las nuevas generaciones, corporizadas en las delegaciones escolares y la banda infanto juvenil. Pasado y futuro fundidos en el presente.

   Ayer, Funes se vistió de fiesta. Después de mucho tiempo, la comunidad celebró oficialmente un nuevo aniversario, y lo hizo como eran las fiestas de antaño, con suelta de palomas y peña incluidas.

   El Parque de la Estación fue el lugar elegido. Een la esquina de Pedro A. Ríos y Carlos Pellegrini, donde se levanta el que fuera el Almacén de Ramos Generales y una de las casas más antiguas de la ciudad, se montó el escenario que hizo de atracción principal, frente a una pequeña platea con una primera fila privilegiada, donde se sentarían los habitantes históricos.

Actividades. La fiesta empezó por la mañana, cuando unos 30 ciclistas protagonizaron una bicicleteada organizada por Bicicultura Funes, y pasaron por lugares emblemáticos como el Museo Cochet, la biblioteca, la Escuela Nº 125 y la parroquia. Cecilia Dei-Cas, coordinadora del paseo, contó que Bicicultura es una ONG que intenta rescatar la identidad de un pueblo que surgió para la calma, el descanso. "Proponemos justamente cambiar la movilidad, en una ciudad que está creciendo sin parar", resumió la joven.

   A un costado del escenario, los artesanos exhibían sus pinturas, cerámicas, tejidos a crochet y dulces. Del otro lado se ubicó la Banda Infanto Juvenil, que pondría música a toda la jornada protocolar. Por los alrededores se paseaban sin apuro caras conocidas, como la del intendente de Roldán, José María Pedretti, la del senador departamental Miguel Angel Cappiello, el director del Banco Nación, Carlos Castellani, concejales y otras autoridades.

Compromiso. A la hora de hablar, el intendente Diego León Barreto hizo un racconto histórico del nacimiento del pueblo San José (hoy Funes) y de lo que la ciudad consiguió con su forestación y su perfil.

   El mandatario apeló luego al "compromiso" de la ciudadanía "para seguir adelante". Por eso se dirigió "a ciudadanos históricos, que con su esfuerzo nos están legando esta hermosa realidad", y a "los más pequeños, que son los destinados a mantener lo que ya somos y mejorarlo aún más. Necesitamos trabajar juntos, en equipo. Hoy tenemos una gran oportunidad, aquí, donde todo comenzó, volviendo a las raíces. Esto es lo que nos da un verdadero sentido de pertenencia, punto de partida para generar las acciones necesarias para lograr alcanzar el Funes que queremos", reflexionó. Y afirmó que "ser ciudad no significa solamente crecer, sino comprometerse a llevar adelante un proyecto de vida, mantenernos todos juntos sobre el mismo suelo, respetarnos y cuidarnos como vecinos más allá de nuestras diferencias".

   Por último, llamó a "llevar esta ciudad adelante sin que pierda su esencia de pueblo jardín".

   Después vino el turno de la entrega de placas, presentes y recordatorios, como el que obsequió Pedretti a León Barreto: el cuadro "Hubo una vez", del artista Cristian Kita Barrera. O la imagen aérea de Funes entregada por el fotógrafo Daniel Padri y el piloto Walter Barreto.

   A su turno, la coordinadora de Cultura, Patricia Josefina Méndez, leyó un extracto histórico de la ciudad elaborado por Hebe Viglione y el Grupo Historia de Funes (ver aparte).

Emotividad. Pero uno de los momentos más emotivos fue la entrega de diplomas y presentes a los vecinos históricos. Allí estaba don Basílico, nacido en Funes el 5 de enero de 1925. "Cuando era chico no había luz eléctrica, ni teléfono, eran un par de cuadras edificadas alrededor de la estación, y las calles eran de tierra", recordó. "Había solamente tres autos, el del comisario, el del administrador de la estancia La Polola y el de Emilio Mangiaterra, del Almacén de Ramos Generales. No teníamos médico, ni farmacia, y cuando una mujer iba a tener familia la llevaban a parir en sulky con Catalina Donato, la esposa del herrero. Así nací yo", narró entre risas.

   Al lado suyo, la historiadora Hebe Viglione valoró como fundamental el tendido del ferrocarril, pero sobre todo del puente ferroviario sobre el arroyo Ludueña, que fue el que le dio al pueblo el gran espaldarazo para comenzar un crecimiento sostenido.

   Pasado el mediodía, se habían soltado las palomas, el Coro Eduardo Rimini había entonado la Marcha de Funes y el escenario se preparaba para continuar una fiesta que se prolongaría varias horas, con la muestra de los talleres de la Casa de la Cultura y una peña folclórica, con músicos de la ciudad en invitados. En palabras de Patricia Méndez, "este festejo fue realmente importante, muchos lloraban porque se celebró como se hacía hace mucho tiempo". Y así fue.

M. C.

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