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Sábado 02 de Marzo de 2013

La historia de la familia que vive en la sala de un jardín

Es un matrimonio con seis hijos que oficiaba de caseros en la Escuela Rural Nº 245 Camino a Monte Flores

Comenzó otro ciclo escolar y no se ha logrado dar una solución a la familia que desde hace más de un año habita en la salita de un jardín de infantes. Es un matrimonio con 6 hijos que vive en un aula de la Escuela Rural Nº 245 Juan Bautista Azopardo, de Camino a Monte Flores (ubicada en el acceso de tierra que lleva a Villa Amelia). Eran los caseros de la escuela hasta que la provincia decidió dejar sin efecto el acuerdo que tenía con esta familia. Marisa Ibáñez, la madre de este grupo familiar, afirmó que "nunca ha venido nadie del Ministerio de Educación a conocer la situación en la que están". Por su parte, la delegada de la Región VI de Educación, Marta Díaz, dijo a LaCapital que la provincia se "está ocupando para darles una solución" y, por el contrario, que "permanentemente tienen contacto" con la familia.

Para entender lo que pasa, hay que remontarse a 2008, cuando esta familia fue llevada por la directora (que ya se jubiló) a la vivienda de la escuela para oficiar de caseros. Pero eso duró hasta que Educación dio por finalizado el comodato. Cuando les llegó esa novedad habitaban ocasionalmente la sala de jardín ya que la casa habitación estaba siendo refaccionada, y allí quedaron. En la sala edificada para el jardín viven actualmente el matrimonio y sus hijas de 20, 18 y 9 años, y los varones de 16, 14 y 13. Y en la casa habitación de la escuela ahora vive la portera.

"Vivíamos cerca de General Lagos. Un día se acercó la directora para ver si queríamos vivir en la casa que tiene la escuela. Decidimos que sí y nos hicieron un contrato de comodato por un año, eso fue en el 2008. Después mi esposo fue al Ministerio, que estuvo de acuerdo en que nos quedáramos y le hicieron firmar unos papeles", explicó la madre en la primera entrevista que le hiciera este medio, en abril de 2012, para describir cómo llegaron a la escuela.

Esta semana la mamá volvió a lamentarse que no se encuentre una solución y dijo que, después de una única visita que hizo "alguien de Desarrollo Social" el año pasado, "nadie ha venido de la provincia ni a conversar ni a ofrecer nada". Marisa recibe una pensión y su marido es albañil, según contó para describir la situación de pobreza en que viven.

"No estoy acá por un capricho. No puede ser que nos quieran echar como a un perro o un delincuente. Nos sentimos usados", dijo la mamá dolida por la situación a la que fue arrastrada y de la que ahora nadie parece querer hacerse cargo.

Por su parte, la delegada de la Región VI de Educación, Marta Díaz, contó que "se siguen buscando opciones", que van desde terrenos en la zona para que se construyan una vivienda hasta alquilar una casa, con la ayuda de Desarrollo Social, pero sin éxito ya que "no hay terrenos en la zona", "ni propiedades para alquilar". Precisó que "se les ofreció una vivienda provincial en la localidad de Coronel Domínguez pero el jefe de familia no aceptó".

Según Díaz, "desde 2010 se iniciaron mediaciones con los asesores letrados del Ministerio de Educación, después solicitamos la intervención de Desarrollo Social y estuvieron asistiendo las trabajadoras sociales. Nosotros además lo hemos hecho a través de la supervisora que permanentemente está en la escuela". "La opción _continuó_ más viable es localizar algún terreno en la zona".

"Esta familia —remarcó— no tiene ninguna vinculación con el Ministerio de Educación, porque no tiene, por lo menos en los seis años que estamos en la gestión, ningún comodato, ninguna vinculación con este Ministerio". Y consultada si la Regional desconocía que la familia habitaba la casa, respondió: "Ellos llegaron hace varios años, antes de que estuviéramos en la gestión. Una directora hizo un comodato con esas personas pero ese comodato nunca fue autorizado por el Ministerio".

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