La ciudad
Miércoles 22 de Junio de 2016

La historia detrás del joven que cantó el Himno en el Monumento

Nahuel Pennisi es ciego de nacimiento. Pasó de cantar a la gorra en las calles a ganar el premio Carlos Gardel y ser revelación en Cosquín.

Nahuel Pennisi le puso la voz y la guitarra al acto central del 20 de Junio. El joven, que pasó de artista callejero a llevarse hace pocas semanas atrás el premio Carlos Gardel, fue el encargado de interpretar el Himno en el Patio Cívico del Monumento. Acompañado de Angela Torres, cantaron además la canción Saludo a la Bandera. Y conmovieron. "Soy sólo un instrumento de la música", le dijo Nahuel ayer a LaCapital, agradecido de haber participado de "una experiencia indescriptible como es cantar en un acontecimiento tan importante y a la bandera".

Pocos días antes del 20 de Junio, fue convocado para participar de la celebración en el Monumento, donde estuvo acompañado de la joven cantante y actriz Angela Torres, conocida por su trabajo en la televisión y por ser nieta de Lolita Torres.

"Ya fue todo un orgullo que me llamaran", contó y señaló que apenas si tuvieron un par de horas de ensayo con su "compañera".

"Conocía a Angela por su trabajo, pero no personalmente. Pero estas cosas tiene la música, que hace todo más fácil", dijo, y a 24 horas de la presentación aseguró que se trató de "una experiencia indescriptible, como es cantar en un acontecimiento tan importante y a la bandera, y con ese marco; que da una alegría extra".

Como jugando. Una ceguera de nacimiento y un oído absoluto marcan a Nahuel, que llegó a las cuerdas a los cuatro años, primero a través de un bajo y poco después a la guitarra. "Mis viejos me dieron un bajo, que como era muy grande para mí, lo ponían sobre la cama para que no se me cayera", recordó el joven, y aseguró que aprendió a tocar "jugando".

Sin embargo, cuando a los 8 años llegó a la guitarra, nunca más se quiso alejar de ella. "Me identifica", aseguró.

Por ese modo de aprendizaje, autodidacta, Nahuel toca desde siempre con la guitarra acostada sobre sus piernas, un modo que según él mismo contó lo obligó "a desarrollar una técnica propia, algo que significó un doble trabajo".

Su don del oído absoluto lo lleva al plano futbolístico. "Es como tener la habilidad de hacer jueguitos con la pelota, en la música eso te permite descubrir las notas espontáneamente y facilita las cosas, pero con el oído no alcanza. Hay que tener convicción, trabajo y disciplina, como en cualquier otra actividad", destacó.

Si bien recordó que desde chico la música fue importante en su vida, recién cuando tomó la guitarra y se sentó con 16 años en la calle Florida como músico callejero, decidió que esa era su vocación.

Figura. Formado en el folclore en una búsqueda propia -"en mi casa mis viejos escuchaban mucho rock y otros géneros"-, Nahuel pasó en poco tiempo de ser un artista urbano que tocaba a la gorra a copar escenarios como el del Festival de Cosquín y el Luna Park.

"Fue un salto grande", admitió. Es que fue Revelación en Cosquín en 2009 por la canción "Sin la voz", del Chango Nieto, y en poco tiempo compartió escenarios con Luis Salinas, Teresa Parodi y Ligia Piro. El año pasado presentó su primer disco, "Primavera", donde también está acompañado de artistas como Franco Luciani y el Chango Spasiuk, y semanas atrás se alzó con el premio Carlos Gardel al Mejor Album Nuevo Artista de Folclore.

"Uno siempre sueña con esto, con llegar a un lugar importante, por eso soy un agradecido de la música. Porque en realidad solo soy un instrumento de ella y ningún halago es para mí, sino que todo está en la música", insistió lleno de humildad.

Y como se anima a todo, no sólo hace folclore, sino que en pocos días más estará viajando a Alemania, donde participará de la ópera Orfeo, poniéndole la voz, en un proyecto del que participa ya desde 2014. "No tiene nada que ver con lo que hago; pero me siento un músico versátil y lo más importante es disfrutarlo", admitió.

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