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Martes 10 de Enero de 2017

La historia del ermitaño millonario que logró dejar con las manos vacías a una "viuda negra"

Tras la muerte del magnate en un accidente de tránsito en el que un amigo de ella manejaba el auto, reclamó la fotruna de su exmarido y descubrió una sorpresa.

La historia cuenta cómo un ermitaño millonario dejó con la manos vacías a una mujer que era señalada como una "viuda negra". El francés Marcel Amphoux se casó con Sandrine Devillard, una mujer 25 años menor, rápidamente los habitantes del pueblo galo Puy-Saint-Pierre comenzaron a señalarla como una oportunista que pretendía quedase con la acaudalada fortuna del hombre que vivía en una cabaña en plena montaña sin luz ni agua.
Pero tras la muerte de Amphoux en 2012 en un accidente de tráfico -el automóvil lo conducían amigos de Sandrine-, la viuda reclamó su parte de la fortuna de su exmarido sin esperar la sorpresa que le deparaba. El ermitaño, en una nota, había dejado todas sus propiedades y fortuna a su prima y vecinos.
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La joven reclamó ante el tribunal francés las irregularidades de este testamento alegando que no era la misma letra y que se habían aprovechado de la debilidad. Según afirma el abogado de Marcel, Jean Michel Colmant, éste escribió su última voluntad en una nota tan solo unas semanas antes de su fallecimiento.
Ahora el tribunal ha dado la razón al fallecido y a su familia demostrando la autenticidad de este testamento y detallando la intención por parte de Marcel de no dejar nada a su esposa, tal y como cuenta The Telegraph.
Concretamente, Amphoux contaba con cinco cabañas cercanas a la estación de esquí Serre Chevalier y que, según la inmobiliaria, estarían tasadas en millones de euros.
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La relación comenzó en 2011, cuando la mujer -y también agente inmobiliaria- se acercó a la zona para comprar algunas de estas tierras.
Durante el año de relación, la pareja vivía la mayor parte del tiempo separada. Ella continuaba con sus labores en la capital francesa dirigiendo sus cuatro negocios mientras el hombre vivía austeramente en la montaña.
Devillard, para acallar las críticas de gran parte de los vecinos, llegó a grabar un vídeo musical plagado de indirectas y frases melosas hacia su, por entonces, marido, que también aparece en el clip.
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