La ciudad
Miércoles 29 de Junio de 2016

La habilitación del Laboratorio Apolo genera polémica y cruces en el Concejo

El oficialismo sostiene que está habilitado desde 1998 y que en esa época no caducaban. La oposición lo cuestiona con dureza.

La habilitación del Laboratorio Apolo, donde el lunes voló una caldera destrozando tres viviendas, generando daños en una decena más y dejando un vecino en grave estado, generó ayer polémica en el Concejo. Desde el oficialismo aseguraron que cuenta con habilitación desde 1998, y que en esa época se otorgaban sin fecha de caducidad. Sin embargo, la concejala del Partido del Progreso Social, Fernanda Gigliani —que ayer presentó un pedido de informes en el Palacio Vasallo— remarcó que las habilitaciones deben renovarse cada lustro. Además, sostuvo que desde 2012 una ordenanza prohibe ese tipo de actividad en ese sector de la ciudad.

Luego de la explosión, a raíz de la cual resultaron heridas 5 personas y se generaron severos daños materiales en los inmuebles de la zona, el subsecretario de Control y Convivencia municipal, Guillermo Turrín, señaló que tanto el laboratorio de calle Alem 2967, como el depósito de Amenábar 443, estaban habilitados para funcionar desde 1998, y que en la actualidad estaban tramitando la "renovación".

Ayer, la concejala oficialista Verónica Irízar expuso que en aquel momento las habilitaciones no tenían vencimiento. "Eran un derecho adquirido, no había que renovarlas", explicó.

Sin embargo, Gigliani le salió al cruce. Remarcó que la reglamentación municipal vigente exige que las empresas renueven sus habilitaciones cada 5 años. "La empresa ha cambiado de dueños en los últimos años y en cada cambio se tendría que haber verificado la normativa en este sentido", subrayó la edila.

Además, Gigliani apuntó a la normativa que rige desde 2012 y que produjo un reordenamiento urbanístico. "El laboratorio Apolo se define como industria categoría 3, pero con la modificación del segundo anillo perimetral se cambiaron las normativas urbanísticas, que establecen que ahí no se puede instalar ese tipo de industria. Es un uso no admitido para ese sector", remarcó la concejala sustentándose en un formulario de Licencia de Uso y Libre Afectación presentado por la empresa, en la que no se admite el uso de ese inmueble para tal fin.

Sin embargo, Irízar sostuvo que las empresas que contaban con una habilitación previa a la reforma de los usos de ese sector de la ciudad, pueden seguir funcionando. "Se trata de darle seguridad jurídica a las empresas de la ciudad; no cambiarles las reglas del juego sobre la marcha. Hay muchísimas empresas en esta situación, porque la habilitación es anterior", dijo la edila.

Gigliani presentó ayer un pedido de informes para dilucidar estas cuestiones que, a su entender, están poco claras, respecto a la implementación de determinadas normativas. Es más, dijo que mañana intentará que se trate sobre tablas. "Si estaba habilitada, que muestren el expediente y esto se soluciona", subrayó.

El peregrinar de Apolo. Irízar, en tanto, explicó ayer que Apolo funcionó con la misma habilitación desde 1998 hasta el 2011, cuando entró en concurso de acreedores. Luego discontinuó su actividad hasta 2015.

En septiembre de ese año la empresa se volvió a activar y, a pesar de que la habilitación seguía vigente, se les solicitó que la renovaran. "A pesar de no tener caducidad, la empresa aceptó y hasta ahora está en trámite, porque es bastante complejo el papeleo. Desde ese momento el municipio inspeccionó en octubre, diciembre y febrero. En marzo presentaron los informes técnicos de la Empresa pe y de un gasista matriculado para habilitar la caldera. En los informes consta que las conexiones de las calderas son correctas. Tenían turno para el 30 de junio para la última inspección antes de darles la renovación", sostuvo la socialista.

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