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Martes 24 de Febrero de 2009

La generación del futuro inmediato

Ya sabía que las nuevas generaciones, los llamados nativos digitales, van a cambiar el mundo. Todo va a ser distinto en pocos años, muy pocos. Lo sospechaba firmemente, ahora lo sé fehacientemente.

Ya sabía que las nuevas generaciones, los llamados nativos digitales, van a cambiar el mundo. Todo va a ser distinto en pocos años, muy pocos. Lo sospechaba firmemente, ahora lo sé fehacientemente.

Mi sobrina está a un paso de los quince años. Es decir: cuando ella nació internet ya estaba inventado. La primera vez que prendió un televisor lo hizo desde un control remoto. La primera vez que salió sola llevó consigo un teléfono celular. Está acostumbrada a ver al instante cómo salió en una foto, sin necesidad de esperar a que la revelen. No llegó a usar disquetes, no conoció el walkman; desde siempre usó reproductores MP3.

Hace algunos días caminábamos juntos. Sonó su ringtone y ella sacó el teléfono de su bolsillo. Leyó un mensaje de texto y lo respondió. Sin mirar lo que escribía. Simplemente siguió caminando con la vista al frente, ambas manos en el celular, tic tic tic tic, tipeando a una velocidad casi irreal. Pensé que no estaba escribiendo, sino que sólo jugaba con el teclado. "Es fácil, ¿ves? Apretás una vez el 6, el 1, tres veces el 7, el 8, tres veces el 4...". Creí que ningún ser humano sería capaz de semejante proeza.

Entendí entonces que sería imposible que se sorprendiera con las entrevistas vía holograma de la CNN o con los microchips implantados en personas. En poco tiempo estará hablando de terabytes, de cámaras de fotos con GPS, de libros digitales. Querrá comprar el videojuego que se controla con el pensamiento, el monitor plegable, el auto que se maneja solo. Y ya no tendrá que teclear a ciegas en el celular, porque vendrán sin teclado.

Definitivamente, el futuro es de ella. Siempre fue así, las nuevas generaciones se adaptaban a los avances tecnológicos y los más viejos se aferraban deseperadamente al pasado. Sólo que ahora los cambios son monstruosos, brutales, inmediatos. Esto es: el futuro próximo es de ella, lo que traigan los próximos años ya no me corresponde.

Igual que muchos otros "gerontes" digitales, no creo estar dispuesto a seguir cediendo terreno. Sospecho que no voy a abandonar el libro impreso en papel, no voy a dejar de bajar compulsivamente todo lo que me interesa de internet por miedo a no encontrarlo nuevamente, no voy a aprender a usar nuevos programas de computación, no voy a comprar el microondas con conexión web. Hasta acá llegué, dejen que disfrute con lo que tengo, de aquí en más ella se hará cargo de todo lo nuevo.

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