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Sábado 07 de Diciembre de 2013

La formación técnica y humanística se mostró en el Colegio San José

Fue en la Bienal 2013 que realizaron el 28 y 29 de noviembre. Los estudiantes expusieron distintos proyectos que diseñan en clase

¿Es posible aprender a partir de proyectos de trabajo? ¿Cómo vincular teoría y práctica para lograr aprendizajes que tengan más sentido para los adolescentes? Y más aún, ¿cuál es el secreto para que sientan pertenencia con la escuela? Muchas de estas preguntas tuvieron respuesta en la muestra "Los profesionales del mañana exponen hoy", que realizaron alumnos del Colegio San José, el 28 y 29 de noviembre pasado.

En los talleres del San José, la escuela de la congregación salesiana de Presidente Roca 150, conviven máquinas de principios del siglo pasado con otras de nueva generación. De todas aprenden los estudiantes que pasan por los secundarios técnicos que ofrece el establecimiento: el de mecánica y el de electrónica.

"Aquí los estudiantes se preparan para el mundo laboral pero también para seguir la universidad", dice el profesor Marcelo Arias, durante el recorrido por los distintos espacios de la muestra, y para relacionar los contenidos indicados para el nivel con la práctica.

No es el único que opina así, también lo reiterarán otros docentes presentes en la exposición de los alumnos. Entre ellos, el director de una de las técnicas (8.013), Gabriel Aviani, quien remarca que los jóvenes "egresan con un excelente nivel de conocimientos para trabajar o seguir estudiando". De hecho, la mayoría se inclina por las ingenierías a las que acceden con una buena preparación.

La Bienal del San José es "un espacio de intercambio entre la institución, los alumnos y la industria local", agrega Aviani, y apunta que muchas empresas de la zona se acercan a la escuela para contactar a sus egresados.

Enseñanzas. ¿Y cómo es el trabajo en equipo? En una sala de informática un grupo de alumnos diseña las piezas de una máquina. "Esto nos permite seguir el proceso desde cero y de las correcciones necesarias", explica Pablo, uno de esos estudiantes que está en 5º y ya proyecta seguir ingeniería.

El "gusto por aprender", la "responsabilidad", la preocupación por el "trabajo en equipo" y el sentido de "pertenencia a la escuela" son otras enseñanzas que incorporan. Esto lo declaran los profesores, pero sobre todo lo confirman los chicos con las explicaciones ofrecidas en el recorrido por la exposición.

Uno de los estudiantes demuestra cómo se maneja un moderno torno de control numérico computado, recientemente adquirido por el colegio gracias a un proyecto que presentaron y les aprobó el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (Inet). Otros chicos, del taller de electrónica, comparten sus ideas de "estacionamiento inteligente" (detecta con sensores la entrada y espacios para guardar los vehículos); de simulación de un criadero de pollos en pequeña escala y hasta ofrecen una descripción magistral con una visión ecológica sobre el cuidado del agua, entre un buen número de ejemplos expuestos.

En todos los casos las conclusiones son las mismas sobre el sentido de los aprendizajes: la química, la matemática, la geometría, la informática se corporizan en ideas que piensan, diseñan y concretan los estudiantes.

El Secreto. "El secreto en estos logros está en tratar de llegar al joven, en todo lo que pueda tener de bueno para desarrollarlo", dice el padre Víctor Sánchez, director general del Colegio salesiano.

Al San José asisten 1.600 alumnos entre los niveles inicial y superior. Junto a las técnicas 8.013 y 2.043 funciona un secundario orientado en humanidades y otro en economía. Además se dicta un profesorado en filosofía, y hay una oferta de educación no formal que prepara a los jóvenes para el trabajo.

El director general suma unos 500 estudiantes que pasan por la educación no formal, que les "da oportunidades a jóvenes que han dejado el colegio, para que aprendan un oficio".

La institución —continúa el sacerdote— recibe a chicos judicializados, y ahora están en planes de sumar a las chicas más necesitadas para que también se capaciten.

Sobre la Bienal distingue que se trata de la "posibilidad de que los chicos desarrollen sus conocimientos en un proyecto, para entender mejor lo que aprenden, pidiendo la ayuda del profesor para que les enseñen lo que necesitan". Considera que esto otorga un valor a lo que hacen y alimenta sus capacidades de proponer y tomar iniciativas. "Educamos —concluye— para el mundo del trabajo, pero también en conocimientos y en valores".

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