Básquet
Domingo 23 de Octubre de 2016

La fiesta de los chicos santafesinos que competirán en los Juegos Evita

Adolescentes de 64 localidades de la provincia compartirán durante una semana vivencias y aprendizajes muy distintos.

La fiesta arrancó a las 21, pero la alegría había comenzado horas antes, cuando cada uno de los 730 adolescentes saludaron a sus familias y subieron a los colectivos para llegar a Rosario desde 64 localidades de la provincia, algunas muy distantes, de paisajes tan diferentes que hasta entrenaban contando los postes de luz. Otros con vivencias más urbanas, como los locales de los playones del Distrito Sudoeste. Después de cenar, reír y enviar fotos, partieron hacia Mar del Plata para participar de los Juegos Evita, con sus buzos azules y rojos, llevando a Santa Fe en su corazón, como les recomendó el gobernador Miguel Lifschitz.

La delegación de Santa Fe Juega que viajó a Mar del Plata para los Juegos Nacionales Evita es un mosaico de integración. Vienen de escuelas, de organizaciones sociales o federaciones deportivas. De lugares donde sólo se escuchan los pájaros que tal vez ayuda a concentrarse a Lucía Pereyra con el ajedrez, en la Cuña Boscosa, o de clubes como el Tala, en el que Josefina Rubiolo y Melina Bidoret, juegan al vóley. "Esto recién arranca, después se juntan todos", dijo uno de los "profe" que los acompañan desde el 21 al 28 de octubre.

Generar vínculos, fue la respuesta más escuchada cuando La Capital quiso saber sobre el sentido de los encuentros deportivos o las competencias. Para los chicos es conocer nuevos amigos. Después viene la adrenalina, "le ganamos a Regatas y a Provincial", dicen las chicas del Tala, admiradoras en su disciplina de Facundo Conte y que el año pasado perdieron contra Recreo pero ahora lograron imponerse en la provincia.

Entre bolsos y mochilas, también hablaron de alegría y compañerismo, como Miqueas, Octavio, Ayrton, Facundo, Matias, Fernando, Ezequiel y Uriel, admiradores del olímpico local, Manuel Brunet, que se conocieron de jugar en los playones municipales rosarinos y que llevan tres años representando a Santa Fe en hockey. Ahora son amigos, juegan a la play, salen a comer o se juntan "en la casa del Uri a pasar el rato".

Para los atletas con discapacidad, la respuesta pasa por "darle para adelante". Ubaldo López es profesor en San Javier y preside una delegación de 16 jóvenes de esa zona, como Wilson Romero de 16 años, volcado al lanzamiento de bala y carrera y vive en Lanteri, donde una década atrás sobrevivió a un accidente en el que murió su mamá, que a él lo dejó con limitaciones en las piernas y que confinó a su hermana a una silla de ruedas. "Apretás la bala contra el cuello y hacés el mayor esfuerzo para que llegue lo más lejos posible", dijo sin advertir lo profundo de su propia metáfora.

"Estaba en la escuela especial y al profesor le gustó como yo corría", contó Matías Wefp, también de San Javier, que practica atletismo adaptado y que va con mucha ilusión. Como va Alan, de Rosario, quien desafió sus limitaciones desde pequeño, cuando iba a la natación en Los Pececitos y a quien entrenar lo "despeja" y competirá en básquet 3x3 (en silla).

"Mi pago, mi gente". Los chicos también hablaron de expectativas, "las mejores" fueron diciendo a su turno, o de responsabilidad, como la que siente Rodrigo Alegre, de 14 años, el más completo de los atletas que viaja porque se medirá en seis pruebas combinadas (hexatlón). Su gente, de un paraje a 50 kilómetros de Vera y la Escuela de la Familia Agrícola (EFA), a la que asiste, juntaron dinero por si "necesitaba algo en el viaje". El, de puro agradecido pondrá todo para no fallarles, como le dijo a su profesor cuando ya las piernas no le daban, el día que se consagró campeón provincial.

Alto, delgado, tímido y de ojos cálidos y oscuros, Rodrigo viaja por primera vez lejos del paraje que se viene despoblando y donde vive sin luz eléctrica, junto a unas treinta personas, changarines y peones de campo, como su papá, o él mismo, que ya "sabe mucho" de animales porque trabaja desde muy pequeño. Quizás así se templó, tanto como para llegar a dedo o a caballo, a Vera, donde deja el alma en el entrenamiento. Eso sólo durante las semanas que está en su casa y que alterna con las que asiste a la escuela que tiene ese régimen.

La flamante pista de atletismo que inauguró la provincia en Vera le facilitó las cosas; antes corrían en el campo midiendo las distancias por los postes, contó su profesor Diego Castellano que lo entrena junto a Alejandro Rosso. "Esto los puso a ellos en igualdad de condiciones para venir a las grandes ciudades donde se encontraban con una pista que no conocían", contaron los profes.

"Nosotros somos gente humilde, el pueblo ayuda, los profesores también", cuenta Rodrigo que dice que su cuerpo ya se acostumbró al entrenamiento del atletismo, al que llegó porque en la zona no hay infraestructura para otros deportes. Pero esa carencia coincidió con sus cualidades físicas innatas y hoy es el crédito de la delegación santafesina.

Comentarios