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Sábado 28 de Diciembre de 2013

La familia y el sereno que habitan el edificio escolar

En un sector de los salones, donde está más avanzada la construcción de la escuela, vive Yolanda, con once familiares más, de los cuales 5 son niños.

A tres cuadras de la Primaria Nº 1.209, en Las Gaviotas y El Ombú, se levanta el edificio sin terminar de la Escuela Secundaria Nº 574. Todavía se lee el cartel que anuncia su construcción y establece un plazo de 732 días corridos (a contar desde el inicio de la obra el 6 de noviembre de 2006), junto al logo del “Programa Nacional 700 escuelas”, de “Más escuelas, mejor educación”, además del nombre de la empresa que se hizo cargo en ese momento de la obra “F&G Construcciones SRL”.

El edificio está muy avanzado en su construcción, pero abandonado. Se ingresa muy fácilmente desde cualquiera de sus límites. De hecho La Capital lo recorrió, junto al maestro Ricardo Castillo, ingresando por el sector pegado a la canchita de fútbol del Club Las Palmeras, con sólo correr, sin mayor esfuerzo y con la mano, un viejo alambrado.

El dato no es menor y deja en claro que está desprovisto de cuidado. “Desde el Ministerio anduvieron diciendo que el sereno del lugar les «abrió la puerta» para dejar pasar a la familia que hoy vive en la escuela a medio terminar, pero no es así”, contó un señor de nombre Sergio, quien efectivamente ocupó ese puesto de sereno cuando la empresa edificaba, pero que luego, cuando ésta quebró quedó sin trabajo y actualmente vive allí. “Vivo aquí desde entonces”, dijo y mostró otra de las aulas que fue diseñada en otro momento como salón para aprender.

En otro sector de los salones, donde está más avanzada la construcción de la escuela, vive Yolanda, con once familiares más, de los cuales 5 son niños. En el mediodía del 23 de diciembre cuando este medio la visitó, volvía de la Regional VI de Educación. Había sido citada por las autoridades y recibida por la directora seccional, Marta Díaz; el abogado Juan Manuel Di Santo y el subsecretario de Innovación Educativa y Relaciones Institucionales, Federico Paggi. “Me dijeron que me tenía que ir y estaba en marcha el desalojo”, contó Yolanda y describió la reunión como “de poco apoyo a lo que le estaba pasando”. Mostró la copia de un documento donde se habla de la necesidad de dejar las aulas que usan como vivienda, y el compromiso de ayudar en la búsqueda de una alternativa, pero sin ofrecerles una solución concreta.

Triste panorama. Una de las integrantes de esta familia está embarazada. Unas nenas juegan con juguetes viejos, mientras unos gatitos y perros que les hacen compañía. También está Diego, un joven que había sido operario de la constructora y que no sólo se quedó sin ese trabajo, sino sin cobrar. “Ahora estoy haciéndole juicio”, comentó.

Contó que el lugar ha sido robado varias veces. “Se han llevado aberturas y cerámicos, y si terminan pronto la escuela se van a ir llevando más cosas”, advirtió el joven para describir que lo que se percibe como desde afuera como que no es preocupación de nadie.

Disposición. En todo momento la familia se mostró dispuesta a mudarse de la escuela, “pero a un lugar fijo donde podamos estar todos”, tal como pidió Yolanda.

Mientras tanto, el maestro Ricardo Castillo relató que “las autoridades de Pérez están trabajando con las de Educación para encontrar una solución a estas familias”. Se habla de una ayuda económica por seis meses para alquilar en el barrio o en la zona, hasta la facilitación de materiales para construir una vivienda.

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