Ovación
Lunes 11 de Julio de 2016

La experiencia al servicio

Los jugadores canallas que ayer sobresalieron fueron lo que ya tenían minutos en primera.

Los miles de hinchas que se acercaron al Gigante descubrieron a algunos juveniles que hasta aquí jamás habían visto, aunque los puntos más altos fueron aquellos que ya tienen sobre sus hombros minutos en la primera división. Seguramente no se trate de una mera casualidad. Hernán Da Campo, Maximiliano González e Ijiel Protti marcaron en cierta medida el camino futbolístico de un equipo que no pasó sobresaltos, más allá de algunas fallas lógicas que aparecieron de mitad de cancha hacia atrás.

   Sin dudas la figura de Maxi González quedó un escalón por encima del resto justamente por sus conquistas. El volante central pisó el área rival no sólo en esas dos ocasiones sino en otras tantas y desde su ubicuidad en el círculo central nació el equilibrio. Se trata de un jugador que ya tuvo varias chances en el primer equipo y al que le costó hacerse un lugar. Coudet en esta pretemporada lo envió a la ciudad deportiva a entrenarse con la reserva. Ayer tuvo un buen partido.

   Da Campo fue otro de los distinguidos. A partir de su potencia física supo desnivelar por la banda izquierda cuantas veces se lo propuso. Pelota al pie y a la hora de encarar fue un dolor de cabeza para los volantes y defensores de Chañar Ladeado, especialmente en el primer tiempo. Es otro de los que utilizó el Chacho en el torneo pasado (fue titular en un partido de Copa Libertadores) y hoy se entrena bajo el mando de Leo Fernández.

   Algunos movimientos de Protti fueron también claves. Inteligente a la hora de buscar los espacios cuando no tenía la pelota, veloz e inquietante en el mano a mano, además de una muy buena pegada. Fue quien ejecutó el tiro libre que dio en el palo y cuyo rebote capturó Agustín Coscia. De sus pies partió también el centro para que Maxi González cabeceara y marcara el tercero.

   Movimientos interesantes también tuvo el propio Coscia, quien más allá de la conquista expuso velocidad y buen manejo. De ese buen trato de balón intentó hacer gala Matías Mansilla. Por momento lo demostró, aunque en más de una ocasión abusó de la salida clara, corriendo el riesgo de generar algún contraataque (algunas perdió y otras terminaron con falta en su contra).

   De Banega por ahí se esperaba un poco más, aun moviéndose por la derecha, y los puntas, con jugadores (Giménez y Martinich) que están más acostumbrados a actuar de centrales, mostraron algunas flaquezas.

   De igual forma, la puesta en escena desde lo colectivo fue satisfactoria.

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