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Viernes 22 de Noviembre de 2013

La estrategia del lock-out

El empresario Agustín Bermúdez decidió golpear donde más duele. Y, con el disfraz de las 190 suspensiones, originó una especie de lock-out patronal, que hizo acordar a los boicots, en los 80 y 90, de la desaparecida Cetup.

El empresario Agustín Bermúdez decidió golpear donde más duele. Y, con el disfraz de las 190 suspensiones, originó una especie de lock-out patronal, que hizo acordar a los boicots, en los 80 y 90, de la desaparecida Cetup (Cámara de Empresarios del Transporte Urbano de Pasajeros). Si bien no se trató taxativamente de "cerrar y dejar fuera" (tal como indica la traducción literal de la expresión en inglés), el efecto de poner en un impasse a los empleados de Rosario Bus, la única firma privada rosarina del rubro, fue una provocación en el sector gremial y el paro no se demoró un segundo. Bermúdez jamás desconoció que la réplica sería inmediata e incluso muchos sostienen que la puesta en escena hasta pudo haber sido consensuada con el sindicato. No obstante, más allá de las especulaciones, miles de rosarinos se quedaron sin un servicio clave y sufrieron todo tipo de alteraciones en su vida cotidiana. Aun así, el empresario de los colectivos amarillos persiste en su reclamo por la poca rentabilidad que le deja la actividad. Es cierto que el negocio no funciona bien dentro del ejido rosarino, pero no sucede lo propio con las líneas interurbanas. Los conocedores del rubro saben también que no todas las líneas de Rosario Bus son rentables, como suele pensarse. Y, peor aún, las otras dos compañías locales (Semtur y La MIxta) obtuvieron un subsidio directo de la Municipalidad de 67 millones de pesos a lo largo de 2013, hecho que no ocurrió con la empresa de Bermúdez. El desfasaje es real como también lo es la consecuencia negativa de un posible aumento de la tarifa en el bolsillo de los usuarios. Las tres firmas que operan en Rosario no son idénticas como parecen indicar los análisis globales que hace la Intendencia para establecer el llamado estudio de costo. Los tramos donde intervienen, la cantidad de pasajeros que reciben, la flota y el personal inciden de manera desigual. Es hora de sincerar los números y realizar un análisis por grupo empresario para conocer cada realidad y, quizás, evitar golpes de efecto que no dejan bien parado a nadie.

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