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Viernes 26 de Agosto de 2011

La escuela, un eje que organiza

La educación es una de las políticas consideradas clave en el régimen de trabajo y asistencia para los adolescentes detenidos en el Irar. Algo así como una herramienta valiosa para cambiar historias de vidas adversas.

Esta es la percepción que deja entrever la directora de Penal Juvenil, Débora Cotichini, cuando habla de cómo se organiza la enseñanza en el instituto de detención.

Un dato que grafica los cambios por los que se pretende transitar en la educación plena de estos chicos y que menciona Cotichini es que “los adolescentes ya no asisten más a la escuela por lugar de alojamiento, sino por el nivel de escolaridad alcanzado”. Es decir, ya no por la gravedad de las causas, sino por las necesidades de aprendizajes.

Esto de alguna manera pone en igualdad de condiciones a todos al momento de aprender y cursar la escuela, y los obliga a asumir responsabilidades. A esta medida se sumó —dice Cotichini— que la provincia designó un cargo más para la primaria y se habilitó esta línea especial del Plan Fines para el cursado de la secundaria.

Seguimiento. Cotichini asegura que la educación, la escuela en sí, funciona como un “eje ordenador de lo institucional”. “Si bien el Irar es un lugar de privación de la libertad, una cárcel, hay que pensar y ofertar que los adolescentes puedan acceder a las mismas cosas que tienen por fuera del encierro”, considera al momento de pensar en el cursado escolar.

La directora advierte además que tienen “una muy buena llegada con el Poder Judicial”. “Mantuvimos una serie de reuniones con los jueces, junto a los chicos y auxiliares sobre el funcionamiento de la escuela”, comenta.

Indica que los jueces siguen de cerca la asistencia de los chicos a la escuela, son informados de esta participación y un dato que ponderan a la hora del seguimiento de las diferentes causas.

Otro de los aspectos relacionados con la educación que logró modificarse, es cómo se incorporan al sistema educativo los adolescentes que salen en libertad. “Estamos trabajando muy bien con los equipos socioeducativos del Ministerio de Educación y con los actores de la dirección de Justicia para que los chicos se sumen a las escuelas”, relata Cotichini.

A diferencia de lo que ocurría antes de esta intervención, el pedido de incorporarse a las aulas llegaba de mano de los jueces en forma directa a las escuelas. Esto significaba muchas veces situaciones de rechazo y estigmatización. Ahora —explica la funcionaria— se realiza un trabajo conjunto donde se entrevistan las escuelas que sean más convenientes para estos adolescentes.

En esa mediación intervienen Educación, Penal Juvenil y la Justicia. “A esto se agrega un seguimiento permanente de los adolescentes incorporados a las escuelas”, añade.

Sobre el Irar. El Irar —depende de la Subsecretaría de Asuntos Penales— es un instituto de detención de régimen cerrado. La Dirección de Justicia Penal Juvenil es la encargada de la ejecución de las órdenes judiciales relativas a jóvenes infractores a la ley penal. Actualmente están detenidos en esta institución 44 adolescentes.

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