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Viernes 04 de Noviembre de 2011

La escuela termina, el ballet no

Maximiliano González tiene 17 años y cursa el 5º año en el Zona Oeste. Es una de las voces cantantes del grupo y aunque esté por terminar, cuando ya no esté en el colegio piensa seguir participando del ballet.

Cuenta que a Mariela la conocen desde primer año. "Un día —recuerda— nos dijo que estaba organizando cosas para el acto del 25 de Mayo. Como estamos en el último año nos planteamos que estaba bueno sumarse. Nos gustó y no sólo ensayamos con gusto, sino que estamos todo el día controlando el grupo de Facebook que creamos".

Maxi viene de una familia donde escuchar y bailar folclore es cosa común. Y tiene una opinión fijada: "Hay mucho desconocimiento con respecto al folclore, pero tuvimos a docentes como Mariela y Daniel que nos alentaron a seguir. Ellos supieron elegir las canciones y las coreografías que sabían nos iban a gustar y que para nada iban a resultarnos aburridas teniendo en cuenta que somos adolescentes. Es mérito de ellos que haya chicos de todas las edades. Y aunque estamos en 5º año y dejaremos la escuela pronto, ya dijimos con los otros dos compañeros que estamos en el ballet que más allá de que estemos cursando en la facultad vamos a seguir viniendo a ensayar. Nos sentimos recómodos acá".

Cecilia Charrieri cursa 4º año y tiene 16. Es rockera de alma —ensaya con una remera de Divididos— y dice que su gusto por la música es "muy amplio". "Aparte con Mariela siempre hablamos, tenemos un par de cosas en común con esto del folclore —explica—. Nos juntamos para la fiesta del 25 y después nos enganchamos. Yo bailé 8 años folclore, siempre me gustó. Cuando nos mostraron el proyecto dijimos que había que meterle onda. Se sumaron los alumnos más chicos y ahora esperamos que esto sea a largo plazo, que haya continuidad".

Por su parte, Brian Díaz, otro de los alumnos de 5º año, fue uno de los que se sumó sin tener experiencia. "En realidad a mí me llamaron mucho la atención las coreografías, eso me hizo sumarme al grupo y quedarme. Para mí fue un descubrimiento. Y como dijo Maxi, a pesar de que termine el colegio pienso seguir viniendo acá a bailar. Esto es una gran experiencia".

El taller escuela realiza la peña pensando en juntar fondos para comprar botas y zapatos. No sólo porque son necesarios, sino porque el 3 de diciembre fueron invitados a participar de una peña organizada por el ballet Malón, de Fray Luis Beltrán, a una formación profesional. "Para ellos la peña será el debut. Imaginate lo otro", se emociona Mariela.

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