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Sábado 21 de Marzo de 2009

La Escuela de Newell's busca retomar su esencia deportiva

Todo lo vinculado con Newell’s dio un vuelco después de las elecciones del 14 de diciembre pasado, que dejaron atrás 14 años de presidencia de Eduardo López. Y tal como ocurrió con el club, que al día siguiente volvió a abrir las puertas a sus socios, la Escuela de Newell’s también resurgió. Un grupo de ex alumnos se propuso recuperarla después de años de descuido.

Todo lo vinculado con Newell’s dio un vuelco después de las elecciones del 14 de diciembre pasado, que dejaron atrás 14 años de presidencia de Eduardo López. Y tal como ocurrió con el club, que al día siguiente volvió a abrir las puertas a sus socios, la Escuela de Newell’s también resurgió.

Fueron los ex alumnos los que tomaron la posta, que arrancaron como pudieron en los meses de verano para que el 2009 no sea otro año perdido. Cuentan que —junto a colaboradores que se sumaron— sacaron el techo del patio, vendieron el hierro para juntar dinero y reconstruyeron baños y salones. Los fundadores del proyecto inicial se acercaron para mejorar los contenidos y trabajar en lo pedagógico para que la escuela funcione en un marco de normalidad.

Liliana de Luise es una de las ideólogas y fundadoras del Complejo Integral Educativo Newell’s Old Boys Nº 78 —tal el nombre de la institución— que desde 1993 tiene su propio edificio en Corrientes 1845. "Son diez años oscuros que costará reconstruir, pero venimos a resurgir el proyecto con el que empezamos hace más de 25 años", dice la docente que fuera directora y ahora ocupa el cargo de asesora legal.

Más de 150 chicos y chicas llenan los 5 salones donde los colores de Newell’s gobiernan la escena: remeras, banderas, útiles, escudos pintados por todos los rincones y hasta gigantografías no dejan olvidar que, si bien la escuela está abierta para todos, la identidad del equipo del Parque es la que reina.

Si bien el club y la escuela son dos instituciones distintas, el colegio sólo puede funcionar con el apoyo del club, que paga los sueldos de los profesores y destina dinero para el mantenimiento. De hecho De Luise es la representante de la comisión directiva de Newell’s en el establecimiento educativo. Como muchos, trabaja a voluntad, "en reconocimiento a los jóvenes y de la comisión directiva en la figura de Guillermo Lorente".

Dice que los mueve la idea de que los chicos que desde pequeños intentan consagrase como jugadores de fútbol profesional no dejen de lado la preparación escolar y puedan lograr una educación integral. Resalta también el trabajo conjunto con Jorge Theiler, responsable de las divisiones inferiores, para coordinar la tarea de contención con los chicos que pasan por el club.

A su lado está Ezequiel López, un ex alumno que apenas supera los 30 años y se convirtió en el director. Es uno de los que desde el 15 de diciembre trabajan para recuperar el establecimiento. "Empezaron a irse los profesores, todo fue un caos y nadie se hizo cargo de lo que pasaba", recuerda sobre su último año en la escuela.

Terminalidad

"De 1998 a 2008 es una nebulosa, nos cuesta mucho rastrear datos porque casi no hay registro de lo que sucedió", admite De Luise, que dedica todo su tiempo a poner en orden los papeles de la escuela, entrevistar a profesores que inmediatamente toman horas y buscar el modo de que la escuela recupere su terminalidad en educación física.

En medio del asombro, Ezequiel López y De Luise relatan numerosas irregularidades que encontraron desde que asumieron voluntariamente sus cargos: desde padres que reclaman materias aprobadas de sus hijos que en los registros están aplazados, otros que pasaban de año sin tener todas las materias, hasta espacios curriculares inexistentes o profesores sin título competente que estaban al frente de materias como matemática o lengua de señas.

Una de las rarezas registradas es que la institución se rige por la terminalidad de humanidades con especialización en folclore. Algo que con urgencia intentan modificar para retornar a la original y lógica especialización deportiva.

En los años anteriores ni siquiera el Ministerio de Educación intervino en este establecimiento de gestión privada, por el que pasaron cientos de chicos que siguieron recibiendo títulos secundarios.

Una y otra vez De Luise valora el empuje de los jóvenes que perdieron el miedo, y el mix que se da tanto en el club como en la escuela, donde "la experiencia de los mayores" se potencia "con la pasión de las nuevas generaciones".

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