Edición Impresa
Sábado 17 de Octubre de 2009

"La escuela debería enseñar a cuestionar los mensajes mediáticos"

No son pocas las veces que los maestros critican los mensajes de los medios, en especial los de la televisión, sin embargo no siempre los cuestionan con la misma intensidad desde la autoridad que tienen como educadores. Este es uno de los debates que promueve la periodista y educadora Mónica Beltrán en su libro "Mediatizados. Encuentros y desencuentros entre la escuela y los medios" (Aique), sobre el que el miércoles próximo ofrecerá una charla en Rosario.

No son pocas las veces que los maestros critican los mensajes de los medios, en especial los de la televisión, sin embargo no siempre los cuestionan con la misma intensidad desde la autoridad que tienen como educadores. Este es uno de los debates que promueve la periodista y educadora Mónica Beltrán en su libro "Mediatizados. Encuentros y desencuentros entre la escuela y los medios" (Aique), sobre el que el miércoles próximo ofrecerá una charla en Rosario.

"La escuela debería enseñar a cuestionar los mensajes mediáticos", dice sobre una idea que desarrolla en diálogo con La Capital. Beltrán es periodista especializada en temas de educación, conduce "Cátedra libre" en Radio Nacional y "Pensar más" en Canal Metro. Además de docente universitaria, integra la comisión directiva de la Asociación Civil "Las otras voces" y dirige el portal "Mediatizados".

—Si tuviera que sintetizar en algún ejemplo el impacto de los medios de comunicación en la escuela, ¿cuál mencionaría?

—En mi libro hablo del fenómeno de Patito Feo y su canción "Las divinas", que se extendió a los patios de las escuelas. Por ejemplo, algo que ocurrió en la Escuela Normal Mariano Acosta (Buenos Aires) fue que el mismo año (2007) en que una comunidad comprometida con la defensa de la escuela pública reclamaba por la remodelación del edificio, las nenas de segundo a séptimo grados bailaban todos los recreos la coreografía de la TV, de una canción con contenido discriminatorio. Nadie en la escuela registró esto para trabajarlo, cuestionarlo y reflexionar. Los maestros ponían el CD con el tema y aplaudían a las chicas que bailaban y cantaban a gritos: "Sea como sea aquí no entran feas, pa’ que lo veas te voy a mostrar. Mirá esa fea, aquella otra fea, aquí no pueden entrar...". La escuela como institución que debería promover el pensamiento crítico no se metió con eso. Hay además innumerables ejemplos en los modos de hablar de los chicos, sus muletillas, la manera de relacionarse, la ropa que eligen, también en la forma en que piensan y la dificultad de concentración que tienen en el aula. Todo eso habla de la influencia de la cultura mediática en el pensamiento y el accionar de las nuevas generaciones.

—Algunos la demonizan, otros la simplifican. ¿Cómo debería ser la relación entre la escuela y los medios?

—Debería ser de complementariedad. La escuela tiene que aprovechar los saberes que los chicos obtienen de los medios pero, al mismo tiempo, enseñarles a tomar distancia del discurso que instalan y poder criticar lo que se muestra como una verdad única. La escuela tiene que ofrecer pluralidad de fuentes, enseñar a leer, a abordar diversas formas de pensar y otros discursos sobre los mismos temas que ofrece la TV. Todo para que los chicos puedan cuestionar lo que reciben desde herramientas tan poderosas como la pantalla.

—¿Qué posición asume la escuela frente a la influencia de mensajes mediáticos en la formación de la infancia y los adolescentes?

—La escuela suele criticar lo que viene de la tele, pero puesta frente a lo que traen los chicos muchas veces se queda sin palabras y no interviene. Deja de reconocer así el poder impresionante que sigue teniendo un docente respetado para intervenir. Los maestros pueden tener una influencia importante en sus alumnos, siempre que en primer lugar ellos sigan estando seguros del poder de la educación formal; y que los padres respalden la escuela, como el lugar de aprender y enseñar. Lo que muchas veces pasa es que la escuela está desprestigiada socialmente, le falta estatus social, entonces los profes no alzan sus voces frente al discurso valorizado de las pantallas. Es así que los chicos terminan repitiendo como loritos lo que escuchan en la tele y los maestros no intervienen, critican pero no dan vuelta esa realidad con su accionar.

—¿Qué opina de las experiencias donde las escuelas tienen sus propias radios o periódicos?

—Es lo mejor que puede ocurrir, siempre y cuando no se haga solamente pensando que es un entretenimiento. Es importante que los medios de prensa escolares (radios, revistas, portales) reflejen el discurso de los niños, las niñas y los jóvenes y no sean reproducciones de los medios periodísticos tradicionales. Tienen que ser medios alternativos, que respeten y defiendan la pluralidad de ideas y el ida y vuelta de la comunicación. No se trata de que los chicos jueguen a ser periodistas, como parte de una moda, sino que utilicen herramientas que pueden ser entretenidas para comunicarse, para decir lo suyo y para experimentar su derecho a expresarse e intercambiar ideas, de manera de participar en la construcción de una sociedad pluralista y democrática.

Comentarios