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Sábado 02 de Agosto de 2014

La erosión hídrica provoca pérdidas de $1.100 por hectárea

Los técnicos estimaron que la degradación anual del suelo implica perder en promedio 450 kilos de soja por hectárea. Alternativas para evitarlo.

Mientras aumenta la superficie cultivada y la demanda mundial de alimentos, el desafío de maximizar la productividad sin degradar el recurso gana cada vez más importancia en todo el mundo. En este sentido, técnicos del Inta Paraná —Entre Ríos— estimaron que la pérdida anual en suelos alcanza los 450 kilos de soja por hectárea, lo que se traduce en 1.100 pesos al año. Presentaron un software que estima cuánto se pierde por erosión hídrica y evalúa las mejores alternativas para evitar o disminuir este proceso.

Jorge Gvozdenovich, especialista en producción agrícola sustentable de esa unidad del Inta, señaló que "la erosión hídrica es uno de los principales problemas que afectan a la producción, debido que a degrada los suelos y reduce los rendimientos".

En la Argentina, el suelo es la base de la agricultura y motoriza el avance de la economía nacional. Por esto, es fundamental que el sistema productivo sea sustentable y que el "productor pueda conocer el costo oculto que hay detrás de cada hectárea de tierra trabajada", expresó el técnico del Inta.

En esta línea, Gvozdenovich analizó cuánto representa cada centímetro de suelo que se pierde por un mal manejo del lote para la campaña 2010/11. "En Entre Ríos, perder un centímetro de suelo fértil por hectárea debido a la erosión hídrica, significa perder 120.000 kilos de suelo por hectárea al año. Si se extrapola este valor a toda la superficie cultivada, el número se multiplica considerablemente", explicó.

Existe una relación real entre el suelo que se pierde y el rendimiento de los cultivos. "Cada centímetro de suelo perdido cuesta dinero", expresó Gvozdenovich y aclaró: "Si lo pensamos en relación a un cultivo, como la soja, la producción se reduce 66,5 kilos de granos por hectárea por cada centímetro de suelo perdido. Esto representó en la campaña 2011/12 que cada productor cosechó 470 kilos menos de la oleaginosa, lo que se traduce a la fecha en 1.098 pesos menos por hectárea al año".

 

Pérdidas. Un suelo degradado requiere de mayor cantidad de fertilizantes y herbicidas, debido a que las malezas tienen más posibilidad de competir con los cultivos. De acuerdo con el técnico del Inta, "estamos perdiendo la tierra más productiva que tenemos. Es indispensable generar conciencia sobre la importancia de la conservación del recurso".

Jorge Gvozdenovich, señaló que "la erosión hídrica es uno de los principales problemas que afectan a la producción, debido que a degrada los suelos y reduce los rendimientos".

Beneficios. Pensada para estimar el nivel de pérdida del suelo por erosión hídrica, Gvozdenovich junto con Pedro Barbagelata y Gustavo López desarrollaron "Erosión Hídrica-Usle Argentina", pensada para que cada productor pueda calcular la degradación en su lote.

Se trata de la primera aplicación de la Argentina, sencilla y fácil de usar, válida para predecir el deterioro de los suelos por este fenómeno en todo el país. Una de las principales ventajas es que se puede operar a partir de datos precargados o con datos ingresados por el usuario.

"El software contempla el clima, el cultivo, el tipo de suelo, la longitud y grado de la pendiente de cada región para estimar la erosión", dijo Barbagelata, quien además agregó: "Le prestamos mayor atención al dato relacionado con los cultivos, debido a la cobertura que deja. No es lo mismo tener un suelo desnudo que no tenga ningún rastrojo y que esté laboreado, que uno que tenga una cobertura densa como trigo o maíz".

Además de los cálculos, el software orienta al productor en las estrategias de manejo alternativas que mejor se adaptan y protegen el recurso, favorecen la infiltración del agua, previenen la erosión y conservan los nutrientes.

Otro aspecto interesante es que "el procesamiento de datos se puede realizar al ejecutar el aplicativo directamente en el equipo sin necesidad de estar conectado a internet", señaló Barbagelata.

Un mapa interactivo para investigar sobre los desmontes

La Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba), el Inta y la Red Agroforestal Chaco Argentina (Redaf) desarrollaron una página de Internet que brinda información actualizada, accesible y espacialmente explícita, sobre los desmontes ocurridos la región del Gran Chaco, cuyas tasas de deforestación se encuentran entre las más altas del mundo y están promovidas principalmente por el avance de la frontera agropecuaria en la Argentina, Paraguay y Bolivia.

"Desarrollamos un sistema de información geográfica online (disponible en monitoreodesmonte.com.ar) con mapas interactivos que permiten obtener información actualizada sobre la superficie desmontada desde 1976 hasta la fecha, a nivel de departamento, provincia o lote", afirmo Federico Pagnanini, técnico del laboratorio de análisis regional y teledetección (Lart), que comparten la Fauba y el Conicet.

Además, explicó que la información (utilizada como base de investigaciones científicas y evidencia en conflictos legales) está disponible de un modo sencillo y amigable para el público en general, así como para tomadores de decisiones y personas que necesitan conocer con un alto nivel de detalle, los lotes que fueron desmontados según el año.

La iniciativa también involucró el trabajo de Gonzalo Camba, María Vallejos, Dolores Arocena y José Paruelo, del Lart; José Volante, del Inta Salta; y Ana Alvarez, de la Redaf, quienes vienen trabajando en el seguimiento del desmonte en la región chaqueña a partir del análisis de imágenes satelitales, alertados por el aumento de la problemática que se evidenció en las últimas décadas.

Los bosques secos del Gran Chaco Sudamericano (787.000 km2 distribuidos entre el noroeste de la Argentina, el oeste de Paraguay y el sudeste de Bolivia) atraviesan un fuerte proceso de deforestación. La región argentina, que comprende más del 60 por ciento de la superficie total de estos bosques, presenta una tasa de desmonte de hasta 2,5 por ciento anual, muy superior a los promedios de Sudamérica (ubicada en 0,51 por ciento) y del mundo (0,2 por ciento), debido al crecimiento exponencial de la producción agropecuaria.

"El reemplazo de bosques por cultivos extensivos, principalmente soja, y de las pasturas que se siembran para alimentar al ganado, ya afectó al 20,7 por ciento del área natural de toda la ecorregión del Gran Chaco, con 15,8 millones hectáreas desmontadas a finales de 2012", afirmó Pagnanini.

Estos cambios caracterizados por el avance de la agricultura industrial, producen modificaciones en la estructura y en el funcionamiento de los ecosistemas de la región, caracterizados por una alta biodiversidad natural, y en los medios de subsistencia de comunidades aborígenes y criollas.

Vallejos destacó que a fines de 2102, la Fauba y la Redaf advirtieron sobre el aumento de la problemática en la provincia de Salta, donde detectaron 100.000 hectáreas desmontadas en zonas de alto y mediano valor de conservación protegidas por ley provincial Nº 7.543, de ordenamiento territorial de bosques nativos.Entre 2008 y 2013 en total se habrían desmontado 358.723 hectáreas en Salta, de las cuales 112.000 estaban en zonas que debían protegerse.

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