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Sábado 28 de Abril de 2012

La enseñanza del pasado todavía le pesa a la escuela

La investigadora Sandra Raggio asegura que a la institución escolar siempre le incomodan los temas controvertidos

"El pasado también le pesa a la escuela", afirma la educadora Sandra Raggio en su libro "Efemérides en la memoria: 24 de marzo, 2 de abril, 16 de septiembre. Propuestas para trabajar en el aula" (Homo Sapiens Ediciones y Comisión Provincial por la Memoria) coordinado junto a Samanta Salvatori. Según analiza la autora respecto de esa afirmación, "es cierto que en los últimos años han mermado las resistencias para abordar el pasado reciente, sobre todo en algunas provincias, pero esto no implica que no continúen aún ciertas incomodidades y conflictos".

Para Raggio, "los silencios, las posiciones encontradas entre docentes sobre el pasado evocado, ciertos miedos en abordar determinadas cuestiones, siguen vigentes", y esos temores y dudas —considera— "también se transmiten". La autora indica que "a contrapelo de lo prescrito, existe un «currículum oculto» que podría pensarse como esa «memoria subterránea» de la que habla Pollak: «La frontera entre lo decible y lo indecible, lo confesable y lo inconfesable, separa una memoria colectiva subterránea de una memoria colectiva organizada que resume la imagen que una sociedad mayoritaria o el Estado desean transmitir e imponer»".

Lo que no se habla. Sobre la cuestión la investigadora se explaya y dice: "Las memorias que hoy se resisten a las memorias «fuertes», «oficiales», de «arriba», a través de lo no-dicho o en la contradicción, suelen ser aquellas que le otorgan un sentido a la dictadura no condenatorio, sino todo lo contrario. Pero también en lo que no se habla está lo vergonzante de un pasado que no se desea revelar".

De allí que considera que es clave tener presente esta cuestión, ya que la dificultad mayor que aparece a la hora de abordar el pasado reciente "tiene que ver con las resistencias de la escuela a afrontar lo conflictivo, lo controversial". Algo que —indica— "no sólo remite al contenido a enseñar, sino que también involucra a la institución y, por tanto, a toda la cultura escolar". En su visión, "es difícil pensar en una «transmisión lograda» si la escuela no posibilita un proceso de autorreflexión".

Por otra parte y sobre el mismo peso que siente la escuela cuando tiene que abordar el pasado, dice que en la misma "se ha delegado gran parte de la responsabilidad en la transmisión de la experiencia pasada". Pero, la autora, quien es además profesora en historia, doctora en ciencias sociales e integrante de la Comisión Provincial por la Memoria, se interroga sobre "de qué manera la escuela dio acogida a esos múltiples mandatos".

Nuevos imperativos. Entonces opina que "la institución escolar fue acomodándose a los nuevos imperativos del cambio de época. En el plazo de un par de años, de ser compelida a colaborar activamente en el disciplinamiento de la sociedad, era ahora interpelada para formar ciudadanos democráticos, enseñar la Constitución y los derechos humanos. Más tarde, fue también llamada a abordar nuevos contenidos ligados al pasado recién acontecido (en muchos casos vividos por los mismos docentes que ahora debían enseñarlos) y conmemorar aquello que no debía suceder «nunca más». Sin embargo, en ese repudio al pasado, algo de su propia historia se puso en juego". Y esta dimensión —resalta— "fue escasamente atendida por aquellos que delegaron en la escuela la administración de la herencia".

El libro "Efemérides..." es continuación del trabajo de investigación iniciado con "La última dictadura militar. Entre el pasado y presente", de las mismas autoras. Esta nueva compilación de textos incluye propuestas para trabajar en el aula a partir de fechas clave del pasado reciente.

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