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Domingo 07 de Septiembre de 2014

La enfermedad que más duele

“Toda la sociedad está enferma. Se denomina crisis de principios (falta de). Tenemos que curarnos para poder curar a los demás”, remarca el empresario antes de detallar su proyecto.

Enrique Bertini, el padre de Mariano, el joven asesinado en una fallida entradera en barrio Echesortu el pasado 15 de agosto, presentó esta semana un proyecto en el Concejo para crear un memorial por las víctimas de la inseguridad. Los detalles los destacó en su perfil de Facebook, donde subió la imagen de una carta que escribió de puño y letra y cuyo comienzo invita a reflexionar.

   “Toda la sociedad está enferma. Se denomina crisis de principios (falta de). Tenemos que curarnos para poder curar a los demás”, remarca el empresario antes de detallar su proyecto.

   “La inseguridad es la manifestación más cabal de la enfermedad que atraviesa nuestra sociedad”, subraya este hombre que una semana después de que le arrebataron la vida de su hijo se paró ante 10 mil personas en el Monumento y pidió involucrarse más en lo que le pasa al otro, al de al lado, al vecino... Algo que, admitió, nunca había hecho hasta que se llevaron de su lado lo que más quería.

   Bertini habla de principios, esas normas o ideas fundamentales que rigen el pensamiento o la conducta. Desde su inmenso dolor advierte que sin dudas la sociedad los ha perdido.

   Hoy, el éxito individual parece dominarlo todo. El ascenso económico es avizorado por los adolescentes como la meta a llegar para ser exitoso. En los barrios, los operadores sociales advierten que las nenas se enamoran de los narcos porque son “reconocidos” por la gente, “benefactores” de los vecinos, tipos con autos lujosos y dinero. La prueba más cabal es el mural que recuerda a un delincuente en el corazón del barrio La Granada.

   La crisis de principios de la que habla Bertini y la falta de valores que cada vez se evidencia más, sin dudas sigue generando estas noticias incomprensibles. Alguien que sin tener la menor contemplación por la vida ejecuta de un balazo a un joven en una entradera y dos padres que muelen a palos a su beba de dos años, son tan sólo ejemplos de los últimos días.

   Este diario publicó la semana pasada la capacitación laboral que, no sin obstáculos y contratiempos, el municipio está llevando adelante en el barrio Las Flores con pibes de entre 15 y 24 años que pasaban sus días muy cerca de los búnkers de drogas.

   Un delicado trabajo social permitió detectar a los más críticos, no sólo en Las Flores sino en 19 barrios más, y hoy intenta enseñarles un oficio a 580 chicos. El objetivo es llegar a 1.000. La idea es darles herramientas para que puedan incorporarse al mundo laboral. Y así, de a poco, lograr que valores como la cultura del trabajo empiecen a tomar fuerza por sobre el asistencialismo. Y palabras como familia vuelvan a tener sentido y ha convertirse en el pilar de la sociedad.

   El camino es lento, pero es saludable que el municipio se preocupe por estos jóvenes. Es un pequeño paso detrás de esa meta con la que sueña Bertini: involucrarse más en lo que le pasa al otro.
  El diagnóstico duele. La sociedad está enferma y, por ahora, como bien lo señaló en su muro de Facebook, “la inseguridad es la manifestación más cabal de esa enfermedad”. Mientras tanto, a 21 días del crimen de su hijo, no hay ningún detenido ni pista firme que permita dar con el asesino.

 

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