Opinión
Viernes 26 de Agosto de 2016

La educación "It girl"

Una botella de agua mineral, vestimenta cómoda, movimientos distendidos, como quien habla de paso. Varios datos estadísticos, pronósticos alarmantes sobre el presente de la juventud y una convocatoria permanente al auditorio a ser parte de las afirmaciones que se exponen. Con este formato de show (que repite desde que era funcionario de la Ciudad de Buenos Aires y no ha variado) el ministro de Educación y Deportes de la Nación, Esteban Bullrich, habla de fraude educativo y promete una revolución de los aprendizajes.

Presentaciones donde abundan las alusiones demagógicas hacia el magisterio, más los permanentes amagues de proyectos de ley para castigar a quienes no respeten a los docentes. Un ministro que se muestra públicamente con sus hijas y se propone como "modelo de familia", que busca agradar y que se hace tiempo para responder durante las 24 horas del día los comentarios que les hacen en las redes sociales.

Pero la realidad educativa no transcurre ni arriba de un escenario ni en Twitter o Facebook. Los primeros seis meses de clases alcanzan para confirmar lo que las educadoras y educadores de todos los niveles denunciaron sobre las políticas de ajuste que Cambiemos traía para la educación.

A pesar de que Bullrich niega tales medidas y, por el contrario, cada vez que puede afirma que va a potenciar y mejorar los planes anteriores, en este tiempo se ha dedicado a vaciar, precarizar y despedir al personal de programas como los de coros y orquestas, los centros de actividades infantiles y juveniles, Conectar Igualdad, Educación Sexual Integral, de Jóvenes y Memoria, Fines o el de Lectura. Sumado a la pérdida de contenidos de calidad. Un ejemplo es el Portal Educ.ar, ahora caracterizado por una notable pobreza pedagógica en sus propuestas.

Una de las últimas medidas vergonzantes es la dejar de comprar libros de literatura infantil y juvenil para las escuelas. El argumento de los funcionarios de Mauricio Macri es que en los años anteriores "se han repartido muchos libros pero se ha leído poco. En las bibliotecas de muchas escuelas vimos las colecciones aún envueltas en papel de celofán" (del secretario de Gestión Educativa de la Nación, Max Gulmanelli / Clarín, 8 de agosto de 2016). ¿Alguien puede imaginar a una maestra anunciando que deja de enseñar porque sus alumnos no aprenden?

No es menos grave la denuncia del traslado a sitios externos al Ministerio de documentación de la Dirección Nacional de Información y Estadística Educativa (Diniee), que es la encargada de relevar información de los docentes y estudiantes del país (Página 12, del 16 de agosto de 2016). Es cuestión de días para saber quién hará negocio con el manejo de esta información tan delicada.

Mientras los ministros y ministras provinciales se sacan fotos y firman pactos en Purmamarca (Jujuy, 12 de febrero de 2016) o posan juntos y en equipo por el "Compromiso con la educación" (Buenos Aires, 11 de julio de 2016) la enseñanza pública es desmantelada y orientada a los intereses del mercado.


Selfie Purmamarca

La presentación de un informe educativo nacional en la Fundación Libertad dejó a la vista cuál es el escenario donde ahora se debate cómo se deben formar los jóvenes para servir a las empresas. Los primeros días de agosto el director del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (Inet), Gabriel Sánchez Zinny, junto a la ministra Claudia Balagué, hizo público el informe "Demandas de capacidades 2020" en el ámbito de esta fundación, emblema de la derecha argentina.

Un hecho hasta hace poco tan impensable como que el personaje de Zamba y las figuras de la historia que llegaban con él (desde Juana Azurduy hasta San Martín y Belgrano) fueran reemplazados por un stand que enseña a las chicas cómo ser una It girl: "Te invitamos a vivir la experiencia de una It girl, mostrando cómo las mujeres son protagonistas en las redes sociales a través de la belleza, la vida saludable, el humor, la música y los libros" (tal como se presenta el stand). Una It girl es una chica que es tendencia, alguien que se propone para imitar, como un modelo a seguir. Eso se enseña en la Tecnópolis de Cambiemos, un espacio originalmente diseñado para valorizar la ciencia y los avances tecnológicos, ahora dedicado a reproducir estereotipos de la sociedad patriarcal y machista.

Las maestras —junto a las parroquias, militantes y organizaciones comprometidas con los más pobres— son siempre las primeras en advertir sobre los problemas sociales que se avecinan. Desde el inicio de este ciclo lectivo vienen avisando sobre el aumento de chicos en los comedores escolares, además de los que piden llevarse los restos de comida para sus familias. Y la consecuencia más grave: que junto a los despidos y tarifazos que afectan a los hogares llega la exclusión educativa.

¿Cómo sostener una educación de calidad con salarios docentes que no alcanzan a cubrir un nivel de vida digno? ¿Cómo hacerlo cuando los programas socioeducativos y de inclusión se reemplazan por convenios con fundaciones amigas que llegan solamente para hacer negocios (el de la Fundación Ineco, con su laboratorio de neurociencias, es uno de estos acuerdos) ?

Hay un plan para la educación nacional: ponerla al servicio del mercado y vaciarla de toda dimensión de derechos. Un plan tristemente coherente con las políticas económicas que generan desempleo, aplastamiento de la industria nacional y crecimiento de la pobreza.

Un plan sobre el que el magisterio hace hoy un fuerte llamado de atención junto al reclamo de mejoras salariales.

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