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Miércoles 15 de Mayo de 2013

La educación en "celeste y blanco"

El año pasado un buen número de adolescentes convocados por el Concejo Municipal para discutir sobre el voto a los 16 años...

El año pasado un buen número de adolescentes convocados por el Concejo Municipal para discutir sobre el voto a los 16 años aprovechaba la ocasión para pedir que ese debate "sirva para abrir otras puertas" y ser escuchados no sólo en tiempos electorales. En el panel de oradores reunidos para esa convocatoria, entre invitados y los que pasaron a saludar (Miguel Zamarini, Oscar Blando, Rubén Giustiniani, Carlos Comi, entre otros), todos -diferencia más, diferencia menos- transitaban por la misma idea política. La jornada fue fantástica. Los pibes dieron una clase de democracia, donde entre otras anécdotas una adolescente recordó las paradojas que les tocaba de cerca. "Nos piden votar a los 16, pero no nos dejan formar centros de estudiantes en las escuelas", decía enmudeciendo a los presentes.

Pero a nadie se le ocurrió pensar que por estar en el recinto con estos políticos, hablando de política, a estos pibes se los estaba cooptando políticamente, o adoctrinando. Los estudiantes participaron de una cátedra de democracia y la jornada se vivió así.

Por un camino diferente marchó la política educativa dirigida por Elida Rasino (y su sucesora, Letizia Mengarelli), la ministra de Educación de Santa Fe que acompañó los cuatro años de gestión del ex gobernador Hermes Binner. Durante una charla, en mayo de 2011, en la que la ahora diputada nacional del FAP explicaba a los profesores y directivos cómo iban a ser los simulacros electorales en las escuelas para enseñar a usar la boleta única (ver en Youtube), expresaba: "El proceso que vamos a desarrollar dentro de las escuelas de ninguna manera tiene que tener alusión alguna a la campaña electoral real. Por eso elegimos próceres, por eso vamos a trabajar con ideas históricas en su proceso histórico, por eso le pedimos que no inviten a terceros a dar charlas. La escuela es el lugar más fácil para encontrar clientes y nosotros vamos a proteger a la escuela de todo esto. La campaña electoral para las elecciones oficiales es de la puerta para afuera. De la puerta para adentro vamos a hablar de Estanislao López, de San Martín, de Belgrano. Y vamos a preocuparnos por cuánto de pedagógico y didáctico tienen las acciones que hacemos. No mezclemos y no usemos a los chicos en cosas que nunca éticamente podríamos sostener desde algún lugar, porque además la escuela no es un lugar de adoctrinamiento, ni político ni religioso ni de ningún tipo de intencionalidad humana. La escuela es un lugar para aprender a pensar con libertad y es lo que queremos recuperar".

Resulta difícil imaginar cómo "enseñar a pensar en libertad" limitando los debates. En todo caso, alcanzaba con decir que la estrategia era recurrir a los próceres -que también tenían sus ideas políticas y partidarias- para facilitar el trabajo en el aula.

A 30 años del regreso de la democracia, cuando se han emprendido innumerables esfuerzos para no hacer de la política "una mala palabra" sino una herramienta para cambiar, incluir a los excluidos y hacer de la diferencia un valor, aquellas palabras de la ex ministra resuenan aún incomprensibles. Sobre todo si se recuerdan las expectativas generadas por la gestión que arribó a la provincia en 2007 con la promesa de "la participación y el diálogo", tan negados por los gobiernos santafesinos anteriores.

Pero no fueron casuales. Esa decisión de despolitizar el sistema educativo fue una marca del proyecto de Rasino, desde ya avalado por el ex gobernador Binner. Ese sello se plasmó en los planes de estudio de los profesorados, altamente cuestionados por estudiantes y docentes, en especial por la desconexión con el oficio político que después de todo implica enseñar; en la no admisión en las escuelas secundarias de centros de estudiantes y hasta en las "bajadas de línea" sobre las reformas sustanciales para el secundario, donde los profesores sólo fueron invitados a consumir lo hecho.

No menor fue quitarle presencia a los institutos de educación superior, que en Santa Fe siempre mantuvieron un incuestionable prestigio a nivel académico y sobre todo en materia de capacitación docente. Y también en bajar continuamente directivas a las escuelas de "no hablar con los medios de comunicación" para denunciar problemas de infraestructura, robos o hechos de violencia, entre otros.

Para bien, algunos de estos temas en el último tiempo han recobrado actualidad. Uno de ellos fue el anuncio de la actual ministra Claudia Balagué de suspender esas cuestionadas cátedras experimentales de los profesorados para autoevaluarlas y devolver protagonismo a los institutos superiores, lo que significa no despreciar la experiencia e investigación de los educadores. En ese sentido, vale nombrar el apoyo oficial que le brindaron a la primera jornada de educación superior de la provincia, que el jueves pasado se realizó en Rosario. Un encuentro muy esperado, organizado por los propios profesores del nivel.

La tarea que sigue es no abandonar la discusión a fondo de estos temas y problemáticas igualmente sentidas para la educación provincial, hacerlas visibles, sobre todo para despejar dudas de que no sigue vigente la línea instalada por Rasino de hacer -bajo el discurso de la innovación, el juego y la ronda de palabras- una educación despolitizada. Recordemos que, cada vez que puede, el ex gobernador habla en cuanto medio lo convoca de la necesidad de construir un país "en celeste y blanco". Y ya que está, en esa misma sintonía, repite cómo Santa Fe es postergada por la Nación, entre otras cosas, en materia de educación. Raro, la última vez que lo mencionó (el 18 de abril pasado, el día del último cacerolazo) la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, entregaba al gobernador Bonfatti un aporte de 10 millones de pesos para escuelas técnicas santafesinas. Una noticia que se puede leer en el propio portal de la provincia (santafe.gob.ar).

La pregunta que se impone es si ese "en celeste y blanco" que Binner menciona una y otra vez alude a un programa de país que piense una educación que le cierre las puertas a las expresiones que disienten (como ocurrió en la gestión de Rasino) o es para aceptarnos en una identidad plural, diversa, multicultural como lo es la más popular Latinoamérica que ha emergido como nunca en la última década.

Si ese "celeste y blanco" del que habla Binner es el inspirado en el escudo que fuera de los reyes españoles, que en los tiempos que corren bien podrían compararse con la socialdemocracia española que ha dejado a miles de jóvenes fuera de las posibilidades de estudio y trabajo, o es el de la bandera con la que Belgrano finalmente promovió una educación para "los excluidos, los pobres y los indios".

Tal vez sería bueno, de una vez por todas, abrir el debate sobre qué educación se espera para Santa Fe y cómo garantizarla. La escuela es un buen lugar para construir ciudadanía, hacer historia y edificar horizontes comunes para la patria que nos une. Y para todo ello, felizmente la "celeste y blanca" representa a muchos colores desde donde puede ser mirada.

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